Taupō

Taupō es una pequeña ciudad de poco más de 32.000 habitantes ubicada sobre una zona volcánica que lleva su mismo nombre, localizada al sur de la Región de Waikato, concretamente en el centro de la Isla Norte junto al lago más grande de Nueva Zelanda, el Lake Taupō, el cual fue el resultado de una brutal explosión volcánica y hoy en día tiene muchísima afluencia pesquera.

El Lake Taupō posee un poco de cultura Maorí escondida en una pequeña cala ubicada en Mine Bay (Bahía de Mina), donde hay un gran cara tallada en una enorme piedra en un acantilado llamada Maori Rock Carvings.

Esta ciudad fundada en 1869 y sus alrededores sufren una alta actividad geotérmica, pudiéndose apreciar la misma y un escenario muy parecido al de la Luna en el parque Craters of the Moon.

Por Taupō pasa el Río Waikato, que además de ser el río más largo del país con más de 400 kilómetros de longitud posee numerosas atracciones naturales, como por ejemplo, las bellas cataratas de Huka Falls por donde pasan más 200.000 litros de agua por segundo a través de su cascada principal y el Otumuheke Stream (Spa Park Hot Pools), un pequeño recoveco donde se junta el agua caliente termal procedente de un géiser con el agua fría del río.

A escasos minutos de la ciudad se encuentra el Monte Tauhara, un volcán inactivo de poco más de mil metros de altitud.

En la zona volcánica de Taupō se encuentra el popular Tongariro National Park, un parque constituido por los volcanes Tongariro, Ruapehu y Ngauruhoe donde se puede hacer, entre otras cosas, la mítica caminata Tongariro Alpine Crossing, un trekking muy famoso realizado por miles de personas al año. Asimismo, a unos 35 kilómetros se encuentra el parque geotérmico Orakei Korako Geothermal Park, un lugar idóneo donde apreciar la fuerza de la naturaleza.

¿Qué ver en Taupō?

¿Qué ver en Taupō?

Mi cuaderno viajero

Taupō ofrece una gran diversidad de aventuras al aire libre, como pesca, golf, parques geotérmicos, rutas de senderismo y bicicleta, entre otras actividades. Así pues, es un lugar fantástico más en Nueva Zelanda donde la diversión está servida y no tiene fin.

Por ello, mi estancia en esta localidad neozelandesa no estuvo nada mal, no es mi parte preferida de Nueva Zelanda, pero me agradó bastante la experiencia vivida aquí a pesar de que el pueblo de Taupō en sí no me pareció gran cosa, tan solo me gustó su Mcdonald´s en forma de avión. Sí, habéis leído bien, este famoso local se encuentra en el interior de un avión. Aunque no sé muy bien qué pintaba ahí en mitad de la ciudad, tras su retiro de la aviación fue colocado como reclamo de un concesionario, y cuando Mcdonald´s adquirió este local decidió mantenerlo para crear lo que es hoy un día, el restaurante más molón de la cadena americana.

Lo más llamativo de Taupō se encontraba en su periferia, por ejemplo en sus preciosas Huka Falls y en su extraño Otumuheke Stream (Spa Park Hot Pools), donde experimenté una rara pero sorprendente sensación en sus corrientes de aguas con diferentes temperaturas a la vez, así como su zona volcánica. Todas ellas más un lugar más que visité, os las cuento a continuación:

Cómo habéis podido apreciar en la foto anterior y como bien deja entrever su nombre, la Maori Rock Carvings es una roca tallada en la década de los 70 en representación de un navegante maorí llamado Ngatoroirangi en un acantilado a ras del Lago Taupo. Esta pieza consta de unos 10 metros de alto, siendo la mejor opción para verla desde el agua, ya sea en una excursión en kayak o en barco, en Tours en Taupō podéis echarles una ojeada a estas dos opciones.

En nuestro caso elegimos la segunda opción (hacía mucho calor para estar remando) y el itinerario duró casi 2 horas, de las cuales estuvimos nada más que unos 5 minutos viendo la roca, donde por cierto, no solo estaba la cara del visionario navegante Maorí, sino que también había numerosas figuras como la de un gran lagarto tumbado sobre las piedras, el cual podéis ver a la izquierda de la fotografía.

En esos escasos 5 minutos, entre la gente del barco queriéndose hacer fotos ajetreadamente con las cámaras en alto (yo me incluyo) y el barco en movimiento alejándose poco a poco, no me dió tiempo a ver ni apreciar con tranquilidad casi nada. Por lo que si a esto le sumo que en directo tampoco me pareció tan asombrosa porque esperaba que fuese mucho más grande y espectacular, diría que no mereció mucho la pena esta excursión. Y para colmo, el único atractivo turístico de esta ruta era la roca, por lo que estuvimos dos horas paseando por el lago, que tampoco estuvo mal, pero tenía otro concepto de esta aventura.

El barco en sí al igual que la tripulación y el ambiente estuvo genial. Su precio fue de 20 NZD, unos 12 € en 2019.

El Lago Taupo lo visité a consecuencia del tour anterior y me pareció inmenso. Pero lo que más me atrajo de él fueron sus vistas, ya que a lo lejos se veían las siluetas de los volcanes del Tongariro National Park cubiertos de nieve, algo que me gustó más que la fugaz visita a la roca.

En cambio, las Huka Falls fueron de lo más bonito de Taupō. Su color azul turquesa cristalino era único y capaz de dejar con la boca abierta a cualquier persona que las contemplase. Además, el agua bajaba con una fuerza impresionante produciendo un ruido muy similar a un estruendo, algo que quizás pueda parecer desagradable pero no, era muy relajante.

Estuvimos paseando tranquilamente por los diferentes caminos que bordean el río hasta llegar al punto cumbre, un mirador llamado Huka Falls Lookout donde nos quedamos atónitos viendo caer un gran flujo continuo de agua incesante deleitando nuestra visión y oídos.

Aparte de este punto hay bastantes zonas donde gozar de este espectáculo de la naturaleza, cómo por ejemplo, sobre los puentes que cruzan por encima de ella, donde también se puede observar perfectamente el afluente de ésta. Las Huka Falls son una parada imprescindible, era una cascada sublime.

El acceso a las cataratas era gratuito y se podían visitar de diferentes maneras; tranquilamente a pie, o con bastante más emoción desde una lancha o un jet boat, el cual lamentablemente no hicimos porque lo desconocíamos, pero allí mismo pudimos presenciarlo y parecía de lo más divertido y emocionante. La lancha se situaba en la base de la cascada y ésta la escupía hacia atrás por su propia fuerza mientras la gente acababa empapada, pero la verdad, es que se les veía muy contentos.

Creo que debe de ser una experiencia brutal estar cara a cara con la catarata, y más aún teniendo en cuenta que ese proceso lo repitan una y otra vez, pueden disfrutar de ello en varias ocasiones. En Tours en Taupō lo encontraréis.

En las inmediaciones había varias explanadas donde dejar el coche a la orilla de las carretera, desde donde además se accedía a otros puntos del Río Waikato, pero nosotros dejamos nuestra tartana en un parking gratuito llamado Mountain Biking Carpark ubicado cerca de Huka Falls Lookout. Nos decantamos por esta opciones porque contaba con aseos, puestos de refrescos y además había mucha más afluencia de gente, por lo que nos pareció que nuestras pertenencias estarían mucho más seguras.

Siguiendo con el hilo acuático, por fin llegó la hora del baño ese día, y de qué manera, vivimos una experiencia brutal en el Otumuheke Stream (Spa Hot Pools), un pequeño recoveco del Río Waikato que mezclaba agua caliente con agua fría.

Este pequeño espacio se encontraba en una zona donde el río ensanchaba, y desde un extremo de su minúscula “playa” brotaba agua termal caliente (muy caliente) procedente de otra zona que iba cayendo en varias cascadas, formando piscinas de piedra natural rebosantes de agua cálida, las cuales se desbordaban constantemente hacia el río mezclándose con el agua fría de éste, dejando como resultado el agua caliente en la superficie y el agua fría reposando en el  fondo, quedando lugares de agua templada en la zona intermedia.

Esto me pareció como poco impresionante, subía y bajaba la mano en 10 cm y se notaban perfectamente los cambios de temperatura, era alucinante.

Primero me metía en las piscinas súper calientes, y cuando ya estaba echando humo por las orejas, poco a poco iba caminando hacia el río percibiendo diversas temperaturas hasta acabar sumergido en él, que aunque estaba más helado que una llave, el frío era soportable. Fue una sensación muy extraña a la par que reconfortante, de hecho, fue algo similar a ir a un balneario, primero la piscina de agua caliente y después unos segundos en la odiosa piscina fría, un proceso que según dicen es súper beneficioso para la salud en el que se pasan unos instantes bastante tensos al cambiar de un extremo de temperatura a otra.

En resumidas cuentas, en un extremo había agua muy caliente y en el otro había agua muy fría dejando en el centro una temperatura intermedia, quedando un espacio natural de aguas termales con temperaturas para todos los gustos.

Esta zona era gratuita y contaba con aseos, vestuarios, taquillas y plataformas de madera para descansar y deleitarse mirando el agua cristalina del Río Waikato, así como hasta una cafetería, ideal para tomar un helado tras el ajetreado contraste de temperaturas. Alrededor de esta zona había varias rutas de mountain bike y senderos para caminar por la zona, como por ejemplo una ruta de senderismo hasta las Huka Falls de unos 2 horas de duración, aquí podéis echarle una ojeada.

El vehículo se podía estacionar perfectamente en un parking gratuito que había justo enfrente, quedando a tan solo unos metros este spa natural, aquí os dejo su ubicación.

Con respecto al Tongariro National Park, he dedicado una entrada exclusivamente para él, donde narro mi experiencia tras haber completado el Tongariro Alpine Crossing, una ruta dura de senderismo de casi 20 kilómetros bordeando volcanes activos y caminando entre lagos color esmeralda donde el olor a azufre inundaba la zona.

Éste lugar es uno de mis preferidos en Nueva Zelanda, así que os animo a echadle un vistazo porque es una maravilla y un auténtico espectáculo visitar las tierras de Mordor… volvería a recorrerlas sin pensármelo dos veces.

Por último, comentaros un par de lugares para que los conozcáis y lo tengáis en cuenta a la hora de diseñar vuestra ruta, la existencia de un parque geotérmico llamado Orakei Korako Geothermal Park ubicado a tan solo 30 minutos de Taupō. Este lugar debe de ser otra grandeza de la naturaleza al combinar colores muy expresivos en charcas geotérmicas, pero decidimos no visitarlo tras haber estado en Rotorua visitando Wai-o-Tapu, un parque de características parecidas, por lo que finalmente decidimos no visitarlo y pasar a otra actividad.

Otro lugar muy próximo a la ciudad son los Craters of the Moon, un lugar semejante a la luna que también nos quedó en el tintero.

Si os han gustado estos lugares, os recomiendo leer mi Road trip por Nueva Zelanda en 12 días para descubrir más acerca de la Isla Norte de Nueva Zelanda.

“Un viaje de mil millas comienza con un primer paso”.

Lao-Tse

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