San Francisco

San Francisco fue fundada en 1776 por colonos españoles y actualmente forma parte del estado de California, un estado ubicado en la costa oeste de EEUU bañado por el Océano Pacifico. Hoy en día es la ciudad más cara de EEUU por delante de la mismísima Nueva York, en cambio, en cuanto a población total se refiere, es tan solo la 14º ciudad más poblada del país, ya que no cuenta su área metropolitana, que es muy extensa. Es una ciudad muy abierta a todos los estilos de vida, ya que fue la ciudad donde se iniciaron los primeros movimientos Hippies y LGTB.

San Francisco no tiene una gran cantidad de rascacielos como otras ciudades americanas, pero sí cuenta con un fuerte distrito financiero en el que se encuentran las sedes de conocidas firmas como por ejemplo: Twitter, Google San Francisco o Deloitte. El edificio más alto de la ciudad es el Salesforce Tower (326 metros) siendo a su vez el 17º más alto de EEUU hasta la fecha (2022). Por debajo de los trescientos metros de altura le siguen la Transamerica Pyramid, el 181 Fremont y el 555 California Street, en ese orden. 

La ciudad californiana es popular por salir en un montón de exitosas películas, como “Vértigo” de Alfred Hitchcock, “En busca de la felicidad” de Will Smith, “Mrs. Doubtfire” y “Zodiac”, basada en el famoso “asesino del zodiaco”, al igual que también lo es por ser protagónica de series como “Padres forzosos” (Full House) donde aparecen las Painted Ladies, unas hermosas casas victorianas de colores. 

A pesar de que se han rodado más de 300 películas en San Francisco, la ciudad es mucho más que eso y es conocida por sus colinas, como por ejemplo Twin Peaks, por sus históricos Cables Cars, por su bello Golden Gate, por la icónica prisión de Alcatraz, por la Pirámide Transamerica y sobre todo por sus barrios, en concreto; Alamo Square, Haight-Ashbury, Fisherman’s  Wharf, Chinatown, Little Italy o Castro. Otras dos atracciones turísticas de renombre son la reputada Lombard Street, una calle con 8 curvas creada con el propósito de reducir el 27% de su desnivel y el Ferry Building, que es una terminal para muchos de los barcos que cruzan la Bahía de San Francisco. 

Esta célebre ciudad es también conocida por sus preciosas vistas panorámicas, dado que prácticamente todo aquello que se visite ofrece una maravillosa perspectiva de San Francisco,  ya sea desde sus encantadores parques como Bernal Heights Park o desde sus rascacielos en las decenas de Rooftop que hay repartidos por la ciudad.

¿Qué ver en San Francisco?

¿Qué ver en San Francisco?

¿Dónde alojarse en San Francisco?

Los hoteles en San Francisco son carísimos (como toda la ciudad), siendo mi recomendación el hotel Grant Hotel por su relación calidad-precio y su céntrica localización, ya que está ubicado muy cerca de Union Square y del distrito The Tenderloin. Pero sobre todo, por su cercanía a la calle Powell St, que es por donde pasa una de las tres rutas del Cable Car. En este hotel fue donde se hospedaron unos amigos y la verdad es que les gustó, según ellos era un hotel sencillo, limpio, confortable, el personal era muy amable y su ubicación era excelente, creo que no se puede pedir más. 

Para llegar al hotel (en el caso de que lo elijáis) debéis bajaros en la parada de metro Powell BART Station, abajo os indico cómo llegar. 

¿Cómo llegar a San Francisco desde el aeropuerto?

Las dos posibilidades más comunes para llegar a San Francisco son: o bien aterrizar en el aeropuerto de la SF o en el aeropuerto de Oakland, que se encuentra bastante más alejado de la ciudad.

Si aterrizáis en el aeropuerto de SF os será muy fácil y rápido llegar al centro, puesto que tan solo tenéis que dirigiros hacia la estación de metro llamada BART y bajar en la parada Powell BART Station. En torno a 30 minutos estaréis en el corazón de San Francisco por poco más de 10$. También existe la posibilidad de contratar un transporte privado desde el aeropuerto a la ciudad y viceversa. 

En cambio, si tomáis suelo americano en el aeropuerto de Oakland os sugiero alquilar un Uber, debido a que es mucho más cómodo y no tendréis que hacer transbordos en transportes públicos. Eso sí, es más caro, pero en la mitad de tiempo estaréis en el centro de la ciudad. Su precio suele estar entre los 25-30$ con una duración de 25 minutos. 

Pero si queréis ahorrar un poco debéis coger el metro en la estación del aeropuerto llamada Oakland International Airport Station y bajar en la parada Coliseum (va directo) para después coger el BART dirección Daly City (líneas verde o azul) y bajar en Powell BART Station, llegando así al corazón de la ciudad en torno a 40 minutos por unos 11$.

Los precios de Uber son siempre orientativos, están basados en el año 2019 y su precio siempre varía dependiendo de los coches cercanos disponibles de la empresa y la hora que sea. También existe la posibilidad de pedir un Uber compartido y que salga más económico. 

Mi cuaderno viajero

De San Francisco podría estar hablando todo el día, puesto que conozco muy bien la ciudad por haber tenido la oportunidad de vivir allí durante “solo”  2 meses mientras estudiaba inglés. ¡Hasta he sido guía turístico de unos amigos que se atrevieron a cruzar el charco para visitarnos!

Toda ciudad retransmite algo, y San Francisco me cautivó, aunque he de decir que al principio no me gustó nada y luego pasó a ser mi ciudad preferida de los Estados Unidos, pasando a formar parte de mi listado de mis ciudades preferidas junto a Sidney y Viena. “Mi problema” al llegar fue que esperaba encontrarme una ciudad llena de rascacielos, muchísimo ajetreo y un gran ambiente de comida americana (hamburguesas, costillares, aros de cebolla y tal) como en Nueva York, y San Francisco es totalmente diferente. 

Todo eso fue sustituido por picnics en maravillosos parques, por sus colinas y sus calles empinadas de película, por su tétrica prisión, por sus simpáticas focas del Pier 39, por sus casas victorianas y por sus paseos en el Cable Car, y es que, San Francisco tiene algo especial. 

Pero lo que de verdad me sedujo fueron sus cientos de vistas panorámicas desde prácticamente cualquier punto de la ciudad, y por ese motivo la apodé: «La ciudad de las mil vistas». Ya sea en sus parques, en sus rascacielos, en su Cable Car, en Alcatraz o desde donde sea, siempre había una imagen de postal, y eso es sencillamente maravilloso.

Entre mis parques preferidos están Dolores Park, Bernal Heights Park, Alamo Square Park y Twin peaks, dos colinas desde las que pude apreciar toda la magnitud de la ciudad en 360º incluyendo el Golden Gate a lo lejos, las zonas residenciales sin rascacielos y la gran avenida Market Street llegando hasta el Ferry Building. Había unas vistas fabulosas, pero en cambio, las de Alamo Square Park eran de escándalo, y es que aquí estaban las coloridas Painted Ladies con los rascacielos como telón de fondo proporcionando una perspectiva conjunta extraordinaria. 

Dolores Park y Bernal Heights Park también eran muy bonitos, el primero era más o menos parecido a Alamo Square y el segundo tenía un columpio en un árbol sobre el que me balanceaba tranquilamente mientras me deleitaba con el Skyline de la ciudad, fue espectacular.

Desde sus rooftops pasaba lo mismo, pero desde más alto. El que más me gustó fue el Cityscape Bar & Lounge, un pub ubicado en el Hotel Hilton en el corazón de The Tenderloin. Básicamente, este rooftop era flipante, estaba en las plantas más altas del hotel y tenía unas enormes cristaleras que permitían ver la ciudad en todo su esplendor. Aquí presencié un anochecer asombroso, en el que el sol iba dejando de golpear poco a poco los rascacielos dando paso a la noche y a las luces artificiales de sus oficinas. Fue todo un espectáculo visual junto a una copa de Suavignon Blanc del Napa Valley. 

Otro rooftop que me llamó su atención fue el céntrico The View Lounge, localizado entre Market St. y Mission St. Si el anterior ya tenía unos ventanales enormes, los de este rooftop eran todavía más increíbles, ya que llegaban desde el suelo hasta el techo dando una sensación de caída al vacío alucinante, me dejó perplejo. Ambos ofrecen dos orientaciones, una hacia el distrito financiero y otra a la parte de la ciudad donde habitan las colinas. Lógicamente, ninguno de los dos fue barato, pero mereció mucho la pena.

Aparte de los anteriores estuve en otros dos más, pero estos no ofrecen las mismas perspectivas ni por asomo. El primero es el Cheesecake Factory, un restaurante con una pequeña terraza perfecta para ver desde las alturas la plaza Union Square, y el último es el ROOFTOP 25, un restaurante/pub al aire libre que parecía más bien la terraza de un ático muy sencillito con unas vistas que no me llamaron demasiado la atención una vez visitado los anteriores. 

Algo que también me gustó muchísimo fue el atardecer que presencié sobre la bahía, en la cual encallamos para gozar de uno de los mejores ocasos que haya visto jamás (tras Honolulu). El sol se escondió en el horizonte dejando un color anaranjado muy intenso detrás del Golden Gate, que luego pasó a ser un rojo infernal (podéis ver la foto en el pase de diapositivas inicial). A pesar de presenciar un skyline nocturno muy bonito desde la bahía, me gustaron más las perspectivas que ofrecía por la noche la isla artificial Treasure Island ubicada en frente de la ciudad, la cual os nombro en el tercer día de guía.

Cambiando de tema, un asunto muy importante es que vivir en San Francisco es carísimo. Un ejemplo de ello es que una hamburguesa podía costarme perfectamente unos 20$ y una cerveza en torno a los 10$. De hecho, llegué a pagar hasta ¡18$! ¡solo por una cerveza!, total nada, acostumbrado a los 2€ que vale una caña en Murcia. 

Pero eso no es todo, a esos precios había que sumarle las tasas y las dichosas propinas, pudiendo costar perfectamente una hamburguesa y una cerveza unos 35-40$/persona, lo que me parece una barbaridad. Otro ejemplo es que una ensalada en el supermercado costaba 6$ y un menú completo en una cadena rápida poco más de 7$, a lo que deduje que sea “normal” que su dieta no sea muy variada y elijan este tipo de comida, un menú llena mucho más.

Hablando de ellas, tras haber degustado una gran cantidad de hamburguesas en la ciudad californiana (son mi debilidad) me quedo con los siguientes restaurantes; el primero se encuentra en la terminal del Ferry Building y su nombre es Gott’s Roadside. Aquí tienen unas hamburguesas con jalapeños bestiales, siendo mi preferida la Green Chile Cheeseburguer, una hamburguesa picantona. 

En The Tenderloin se encuentra otra hamburguesería fabulosa llamada Pearl’s Deluxe Burgers en la que sirven las que yo denomino como las auténticas hamburguesas americanas, hamburguesas grandes que a cada bocado hay que luchar para que no se salgan sus ingredientes. 

Otro restaurante es el Cheesecake Factory (foto anterior) donde además de haberme comido el mejor trozo de tarta que jamás haya probado también sirven unas hamburguesas muy buenas. El siguiente es el Super Duper Burgers, un local donde había unas hamburguesas con una salsa de muerte a un módico precio, si veis uno entrad y probadlas, no os arrepentiréis. 

Por último, mencionar la que probablemente sea la cadena de comida rápida más popular de todas, el In-N-Out Burguer. Aquí lo más bonito para mí fue su decoración porque la comida dejaba mucho que desear para la fama que tiene, ya que sus hamburguesas me parecieron similares a las de 1€ de McDonald’s.

Dejando a un lado la comida, un clásico de los Estados Unidos son sus deportes, y San Francisco ofrece bastante diversidad a respecto, ya sea para ver un partido de NBA, uno de béisbol o de fútbol americano, y por suerte, pude presenciar los 3 en mi estancia. Coincidió un partidazo de pretemporada entre los Golden State Warriors contra los Los Ángeles Lakers en su nuevo estadio llamado Chase Center y no pude resistirme a verlo. 

La verdad es que disfruté bastante, pero he de decir que en el Madison Square Garden me lo pasé muchísimo mejor, habían muchos más espectáculos entre los tiempos muertos y el descanso, pero aún así, volvería a repetir. Como nota informativa, a día de hoy (2022) los Golden State Warriors son los terceros con más títulos NBA (7). 

Siguiendo con el espectáculo, el equipo de béisbol de la ciudad son los San Francisco Giants, un equipo no muy bueno de EEUU que juega en el Oracle Park. Este deporte me pareció sumamente aburrido (un partido puede durar horas y horas) y además no entendía muy bien las reglas pese a que previamente al partido me las leí. Pero aún así, fue una grata experiencia, no el partido en sí, sino el ambiente y el estadio. 

Por su lado más bajo se veía Oakland, el Bay Bridge y la Bahía de San Francisco, donde había un montón de personas en piraguas esperando a recoger las pelotas que batearan fuera del estadio y cayeran al agua (algo que me resultó muy curioso) y por el otro lado, se veían los picos de los rascacielos asomando sobre las gradas. La puesta en escena fue muy bonita, y más aún por la noche con el estadio iluminado. 

Por último, el deporte que más me sorprendió y gustó, el fútbol americano. Nos desplazamos hasta la ciudad cercana de Berkley para ver a los Cal Bears Football, un equipo participante en la liga de fútbol universitario, porque a pesar de que los célebres San Francisco 49ers tienen sede en SF juegan en Santa Clara, a unos 75 km de distancia. 

Este juego me pareció bastante interesante, todos corriendo detrás de todos y bloqueando al que llevaba la pelota y pegándose unos porrazos tremendos los unos con los otros. Me divirtió mucho pero sobre todo las funciones de las bandas de música de cada equipo compitiendo entre ellas en la grada y en los descansos haciendo formaciones sobre el césped, eran todo un espectáculo, se lo toman muy en serio. Las animadoras también tenían sus propias competiciones haciendo coreografías inimaginables con saltos increíbles. Fue todo un show digno de ver una vez en la vida, podéis ver algún vídeo en mi canal de YouTube.

Todas las entradas las podéis reservar en Stubhub o en Ticketmaster y os recomiendo que unos días antes del evento miréis dos o tres veces la web, ya que los precios suben y bajan constantemente, sobre todo en las horas previas del partido NBA cuando quieren vender las entradas sobrantes y suelen haber verdaderas gangas, aunque también se corre el riesgo de que se agoten…

Las atracciones que más me sorprendieron fueron su terrorífica cárcel y su mítico Cable Car, ¿y a quién no?.

La prisión de Alcatraz con solo oír su nombre da miedo, en ella pude aprender bastantes cosas acerca de su historia, como por ejemplo, que albergaba a muchos de los criminales más peligrosos de Estados Unidos (sabía de algunos, pero no de otros tantos conocidos) y pude presenciar restos de sus intentos de huida, sus amotinamientos y sus celdas. En breve palabras, era espeluznante. 

Referente al Cable Car, ¿qué puedo decir de esta maravilla? simplemente es encantador, muy bonito y espectacular. Disfruté muchísimo subiendo y bajando por las empinadas calles de San Francisco como si estuviese en una película, dejando unas imágenes muy especiales para el recuerdo en mi retina, fue muy emotivo. Pasear sobre la historia viva de la ciudad fue una gozada.  

En cambio, la atracción que más me defraudó es la famosa Lombard Street. Aunque las fotos que hay en internet son espectaculares, pierde muchísimo en directo porque no se puede ver plenamente la calle ni apreciar todas las curvas a la vez, ni subiéndome a un pilar que había por ahí, pero ni yo, ni la gente que había allí. 

Lo mejor fueron las vistas que había hacia el frente en la parte alta de la calle, donde se divisaba en el horizonte la Coit Tower en lo alto de una colina (la que por cierto no es tan conocida pero tiene unas vistas privilegiadas del Bay Bridge y de las calles empinadas de la ciudad). También había unas vistas muy bonitas de la bahía y de Alcatraz según se iba acercando el Cable Car a Lombard Street, puesto que la calle era cuesta abajo y en el horizonte quedaba una imagen asombrosa de ellos digna de salvapantallas, tal y como podéis ver en la siguiente foto.

Esos dos meses en San Francisco dieron para mucho, y como no, también para salir de marcha, así que os recomiendo varios lugares donde pasar un rato agradable y, ya de paso, conocer barrios emblemáticos. 

El primero de ellos se llama Monroe y está en Broadway Street, un lugar donde hay muchos locales de ocio nocturno. Este pub estaba decorado al estilo de los 50′ y los viernes hacían una fiesta muy divertida (2019) que consistía en lo siguiente: a las 17:00 la música empezaba en la época de los 60′ y cada hora subía el estilo musical una década, con lo que a las 18:00 sonaba la música de los 70′ y así sucesivamente hasta llegar a la actualidad. 

Con respecto a la bebida pasaba lo mismo que con la música y ciertas cervezas y cubatas iban incrementado su precio, siendo su precio inicial de 1$, así que había que aprovechar las primeras horas para llegar con buen ritmo al final y disfrutar las canciones de nuestra época, nos lo pasamos en grande. Para colmo, aparecieron unos marines australianos procedentes de Brisbane (como en una película de Hollywood cuando llegan a una ciudad y se van de fiesta) y al final terminamos haciéndonos amigos y ya de paso, aproveché para sacar información acerca de Australia, una de nuestras siguientes paradas. 

Siguiendo con el tema, en The Tenderloin se localizan otros dos pubs; el primero es un tiki bar muy chulo llamado The Zombie Village que me teletransportó a Hawái, y de hecho, estaba mucho mejor caracterizado en comparación con los pocos Tiki Bar a los que entré en Honolulu.

El segundo es otro de mis favoritos por su temática e intriga, el Wilson & Wilson Private Detective AgencyEste misterioso pub es uno de los muchos “Hidden Bars” repartidos por San Francisco que mantienen el ambiente de la época de Ley seca y se encuentran aún “ocultos”. Este bar oculto servía bebidas alcohólicas gracias a su tapadera como agencia de detectives durante la prohibición de los años 20, cuando estaba establecida dicha ley, quedando prohibida la venta de bebidas alcohólicas durante casi 14 años. Hoy en día mantiene su decoración casi igual que antaño y estaba prohibido hablar en voz alta para que la policía no nos detectase. 

Su ambiente era fabuloso, puesto que era muy sigiloso, oscuro y estaba iluminado con velas dándole un toque arcano, parecía que estábamos haciendo algo prohibido, estaba más que conseguido. Asimismo, servían unos cócteles riquísimos y ¡con la receta de los años 20! Siendo mi preferido el de raíz de remolacha (TOUCH OF EVIL)… sí, puede sonar poco apetecible pero es de los mejores que he tomado. Para poder acceder a él necesitamos darle al portero una contraseña que se nos facilitó por e-mail cuando hicimos la reserva (Yelp) dándole aún más intriga si cabe. 

Mencionaros que la reserva es esencial, puesto que sin ella entraréis a otra parte del bar llamada “The Library” y no tiene el mismo ambiente ni por asomo. 

Y ya para finalizar el pintoresco barrio de Haight-Ashbury, donde estuve varias veces disfrutando de unas cervezas tranquilamente en los patios interiores de sus numerosos pubs y hasta presencié un concierto de jazz. El ambiente en este barrio es muy hippie y agradable, lo recomiendo. 

Así mismo, me dió tiempo para ir de compras y renovar el armario, tanto en el centro de la ciudad en el Macy’s  (Union Square) y en el Westfield San Francisco Centre (Market St frente al Cable Car) como en dos grandes outlets a las afueras. 

Uno de ellos se llama San Francisco Premium Outlets y se encuentra en Livermore, donde tenían grandes descuentos interesantes en ropa y complementos de primeras marcas, gracias al cupón descuento que pedí en recepción para obtener aún mayores beneficios en el precio final. Para llegar a este outlet tuve que coger el BART, concretamente la línea azul dirección Dublín/Pleasanton desde Powell St. Station (Market Street) y bajar en Dublín/Pleasanton BART Station. Después cogí el autobús Nº 14 en la E. BART Station hasta Jack London Blvd & Outlets EB y anduve un 1 minuto para llegar. La duración del viaje fue aproximadamente de 1:20 horas y su precio de 9$. 

El otro outlet se llama Gilroy Premium Outlets y está ubicado en Gilroy a 1:30 horas de SF y a menos de 1 hora de Monterrey en coche. En este caso fui porque me pillaba de paso en mi trayecto hacia Carmel y Monterrey, si no, no hubiese ido, ya que está a unas 3 horas en transporte público desde San Francisco. Personalmente, me gustó más el de Livermore por su cercanía a la ciudad y la distribución del mismo.

La ciudad de San Francisco es maravillosa, pero también tiene un lado oscuro que he de mencionar, y es que lo peor de todo es como se diferencia la clase social alta y media con la baja. La ciudad está repleta de vagabundos en los metros, las calles, los transportes públicos, en el centro y en los barrios, prácticamente por todos lados. Da mucha pena, y a veces la sensación de peligro o inseguridad se apodera de uno, aunque ellos casi siempre están en sus cosas. En el céntrico barrio The Tenderloin vivían en tiendas de campaña o acostados en la acera sobre cartones (los más afortunados) y utilizaban bidones metálicos para calentarse en la misma acera, una lástima ver las circunstancias en las que viven. 

Me explicaron a grosso modo que gran parte del problema de esta situación se debe a los recortes que hubo en ayudas a gente con pobreza y problemas de salud mental, dejando sus opciones muy limitadas, no quedándole más remedio a muchos de ellos que terminar viviendo en la calle. Es muy triste.

Y para finalizar, os brindo un par de datos curiosos que tenéis que tener en cuenta: uno de ellos es que estaba prohibido fumar a menos de 25 pies de la puerta principal de las casas, edificios, tiendas…. pero no la Marihuana, esto es otro tema. Y es que cuando estuve en 2019 la marihuana era legal en el estado de California y el centro de San Francisco solía tener este aroma, prácticamente por donde quiera que andaba me cruzaba con alguien fumando. Cuando me dijeron que para fumarme un cigarro tenía que alejarme tanto, pensé, pues voy a tener que irme a mitad de la calle,  porque está todo lleno de puertas. 

El otro dato es que San Francisco está construida sobre la falla de San Andrés, por lo que sufre terremotos asiduamente. La ciudad ya sufrió un devastador terremoto en 1906 dejando a la ciudad destrozada y ahora «están esperando» el llamado BIG ONE, otro catastrófico terremoto mucho mayor que el primero. Nosotros sentimos dos terremotos en nuestra estancia de 3,8 y 4,5 en la escala de Richter y por suerte no pasó nada, pero es curioso ver como los san franciscanos están acostumbrados. 

Después del seísmo nos fuimos en metro y yo iba pensando que como me pillara bajo el suelo a ver qué hacía yo para salir de ahí, si es que pudiese. Pero en cambio, los autóctonos actuaban con una normalidad aplastante, como el que oye llover. Si sucediera, hay que ponerse bajo una mesa, no bajo el marco de la puerta según nos decían. 

En una sola frase definiría a San Francisco como: una ciudad que me sorprendió y si pudiera viviría allí sin pensármelo, me encanta la ciudad de las mil vistas. 

"El mundo es demasiado bonito como para viajar solo por internet".

Anónimo

Guía de San Francisco en 4 días

En esta guía de San Francisco patearéis los puntos más representativos y disfrutaréis de las embaucadoras vistas panorámicas que ofrece la ciudad californiana, tanto desde las colinas sobre las que está edificada, como subidos en sus Cables Cars y tranvías, dejando tras de sí unas perspectivas únicas. 

Para ello, necesitaréis haceros de la tarjeta Muni Pass para desplazaros por la ciudad en el transporte público (más adelante os indico) incluyendo el Cable Car, puesto que si no, acabaríais entrenados para ir a las olimpiadas de tanto subir y bajar sus calles empinadas. 

Aunque si andar no es lo vuestro, o no tenéis mucho tiempo y queréis ver la ciudad lo más rápido posible, os indico dos opciones útiles. Una de ellas es un mini coche que lleva incluidas varias rutas GPS y en tan solo 3 horas tenéis la posibilidad de abarcar mucho en poco tiempo. Su nombre es GoCar y los veréis por toda la ciudad, es muy popular entre los turistas ya que parece un mini fórmula 1. Y la otra alternativa es con los conocidos autobuses Hop on & hop off, todo un clásico que todo el mundo conoce.

Os aconsejo llevar siempre el pasaporte encima, debido a que lo piden para entrar, por ejemplo, en muchos pubs, discotecas y rooftops, y sobre todo, a la hora de pedir una cerveza (divina juventud).  Igualmente os sugiero descargar la app Yelp, una aplicación muy completa a la hora de buscar información acerca de cualquier cosa en la ciudad. Y por último, si disponéis de Internet en el móvil os facilitará mucho vuestra visita a la hora de buscar y estar actualizados sobre cuándo pasan los distintos medios de transporte. 

A continuación, os comento unos datos interesantes antes de empezar vuestra aventura:

Esta tarjeta es muy útil para moverse por la ciudad y la necesitaréis para realizar vuestra visita, ya que incluye muchos medios de transportes públicos con viajes ilimitados, entre ellos el Muni, Muni Metro, tranvías y el histórico Cable Car, ahorrando así 7$ en cada subida. Podéis comprar el Muni Pass en un puesto que hay junto a la parada del Cable Car en el cruce de calles  Market St. con Powell St. justo enfrente del Bank of America Financial Center al lado de la salida del BART, aquí os  dejo la localización. Su precio era de 34$ y tenía validez para 3 días (2019). Cada vez que subáis a uno de estos transportes  no os olvidéis de ticar en el aparato que hay en la entrada con vuestra tarjeta.

Ojo, NO VALE PARA EL BART (este es el nombre por el que se le conoce al metro) aunque sí que podéis recargar la tarjeta en las máquinas a la entrada de las estaciones por si os hiciera falta usarlo. En el lado podéis ver el mapa por si lo necesitáis. 

Este museo rodante fue inaugurado en 1873 siendo hoy en día patrimonio histórico nacional de EEUU, y eso que según nos contaron estuvieron muy cerca de eliminarlos por su elevado coste de mantenimiento, más o menos unos 20.000$ por cada uno cada 2 meses. Menudo mantenimiento,  pero que gran error de haberlos eliminado, menos mal que hoy en día podemos disfrutar de ellos. Su horario de servicio es de 6:30 a 00:30 aproximadamente con una frecuencia de salida de entre 8 y 15 minutos. Las colas para subirse a él a veces pueden ser eternas, por lo que hay que tener paciencia, ya que merece la pena, os lo aseguro. Existen 3 rutas disponibles para disfrutar de esta joya (a cuál de ellas mejor) y son las siguientes:

  1. California street: Grace Cathedral, Chinatown Nob Hill y el distrito financiero. 
  2. Powell-Hyde: Union Square,  Russian Hill, Nob Hill, museo del Cable Car y Lombard Street. 
  3. Powell-Mason: North Beach y Fisherman’s Wharf. 

Aunque en esta guía no aparece ningún evento deportivo dado que no se cuando visitaréis SF, si queréis y tenéis la posibilidad de ir a alguno ya sea a ver a los Golden State Warriors (NBA), a los San Francisco Giants (Béisbol) o a los Cal Bears Football (fútbol americano) en Berkeley sería un acierto total. Todas las entradas las podéis reservar en Stubhub o en Ticketmaster.

Día 1

Empezaréis vuestro primer día en San Francisco paseando en sus míticos tranvías y Cable Car, así como conociendo la cárcel más famosa del mundo, teniendo ya las primeras vistas panorámicas de la ciudad. Después conoceréis a los dueños del Fisherman ‘s Wharf (sus agradables leones marinos) y acabaréis el día en un misterioso pub que os sorprenderá. Lo único que necesitaréis antes de comenzar el día es haber reservado previamente vuestro crucero a la Isla de Alcatraz, vuestra cena en el Rooftop y la entrada al Hidden Bar que os detallaré más adelante. 

Os recomiendo empezar vuestra andadura sobre las 8:00 para que os dé tiempo a llegar al Pier 33 sin prisas. 

Puntos de interés:

El día comienza en la plaza de Union Square localizada en el corazón de San Francisco. Esta plaza está rodeada de grandes edificios y tiendas de lujo además del Macy’s y es distinguida por la Columna de la Victoria y por unas figuras de corazones ubicadas en cada esquina de la plaza con fotografías de San Francisco. Os sugiero no emplear mucho tiempo aquí, puesto que tendréis más tiempo de verla desde las alturas mientras cenáis.

Ahora pondréis rumbo a pie hacia la Puerta del Dragón (A) para entrar a Chinatown (B) y callejear un ratillo por sus calles y contrastar la diferencia cultural entre EEUU y China en menos de 500 metros. 

Aquí encontraréis un montón de tiendas y souvenirs (este es un buen lugar para ir haciéndose con ellos) y disfrutaréis de una decoración de lo más variopinta, entre la que destacan cientos de farolillos chinos, dragones y paipáis antes de llegar a la Pirámide Transamericana (C), el edificio más conocido de la ciudad por su peculiar forma triangular. Después descenderéis por Montgomery St. visitando su centro financiero viendo el 555 California Street building a mano derecha en el cruce con Pine St. y el 44 Montgomery (D) entre otros rascacielos. 

Una vez en Market St. os dirigiréis hasta el Ferry Building (E) para ver este bonito edificio de fachada blanquecina repleto de cafeterías, restaurantes y tiendas locales en su interior, mientras esperáis para montaros en la primera reliquia del día, el tranvía. La parada está situada justo en frente y se llama The Embarcadero & Ferry Building, debéis subir y tras 6 paradas os tenéis que bajar en The Embarcadero and Bay St. y dirigiros a pie hasta el Pier 33, lugar donde se ubica el ferry para vuestra siguiente aventura.  También podéis ir andando como marca el mapa si lo preferís.

Y por fin llegaréis a una de las atracciones más importantes,  la Isla de Alcatraz (F) ubicada a tan solo 1,5 km de San Francisco. En ella se encuentra la famosa prisión de máxima seguridad de Alcatraz, la que fuese una de las cárceles más infranqueables de su época y de la que muy pocas personas han escapado, teniendo ese mérito Frank Lee Morris y los hermanos Anglin, quienes consiguieron escapar pero se les perdió el rastro y se cree que murieron en las gélidas y turbulentas aguas de la bahía. De hecho, no me extraña, debido a que el volumen de agua que pasa entre el océano y la bahía es 20 veces mayor que las cataratas del Niágara, y además, son aguas impredecibles por sus corrientes. 

Os aconsejo hacer la excursión sobre las 11:30 y así poder visitar “tranquilamente” por la mañana todo lo anterior y que no se haga muy tarde para comer, puesto que la duración de la excursión es en torno a 2’5–3 horas entre la audio guía, las colas y el ferry. Aunque la visita puede durar lo que vosotros queráis, ya que tras la visita a la prisión os podéis quedar por la isla dando vueltas. 

Su precio con audio guía incluida rondaba los 40$, la reserva la podréis realizar a través de su web y es aconsejable estar 30′ antes de la partida del ferry. Tanto desde la isla como desde el ferry disfrutaréis de unas vistas asombrosas de San Francisco, apreciando perfectamente sus calles empinadas y sus colinas.

Aunque ya se acerca la hora de la comida (si no lo es ya) toca hacer el último esfuerzo de la mañana para ver a los simpáticos y malolientes leones marinos del Pier 39 (G) localizados a tan solo unos 6′ a pie del Pier 33. Aparte de ellos, este muelle de madera ofrece mucha diversidad de restaurantes, bares y vistas a Alcatraz (por sí ya la echabais de menos). 

Después de los encantadores Sea Lions si no aguantáis unos minutitos más para comer podéis hacerlo en el mismo muelle en el Bubba Gump Shrimp, pero os recomiendo comer de camino a Fisherman’s Wharf en el Bistro Boudin SF (H), puesto que está a tan solo 5 minutos del Pier 39 y la espera merecerá la pena. Este lugar es una panadería/restaurante que tiene en su carta una rica sopa servida  en pan de masa madre para chuparse los dedos. 

Tras reposar la comida os adentraréis en Fisherman’s Wharf (I) para dar un paseo por este muelle pesquero en el que os encontraréis con su original cartel del cangrejo en la entrada, una gran variedad de restaurantes, tiendas de souvenirs y barcos. Para mí esta zona no tiene mucho que ver, pero no está de más visitarla.

¡Y por fin llega el momento más esperado! ¡El Cable Car! Hoy disfrutaréis de la ruta llamada Powell-Mason abordándolo en el cruce de calles Taylor St. con Bay St. para bajaros en la parada final Powell St. con Market St. ¡Un buen paseo para ser vuestro estreno en el Cable Car! Os aconsejo ir de pie agarrado a los soportes, porque si os sentáis no lo viviréis al máximo y la esencia del Cable Car es ir de pie saliendo de él (con cuidado) como un auténtico actor de película. Además, siempre habrá alguien que se suba después tapándoos las vistas si estáis sentados. 

Al llegar a Powell si tenéis suerte (como nosotros) y ese día está actuando, podréis ver el hombre que sale en la película “En busca de la felicidad” de Will Smith haciendo música con botes y palos. Este hombre tiene fotos con el célebre actor americano entre sus pertenencias. 

Si os sobra tiempo y os apetece podéis daros una vueltecita por el Macy’s antes de cenar en el primer rooftop del viaje ubicado en el mismo, The Cheesecake Factory. Aquí siempre hay una cola abundante y si tenéis suerte solo esperaréis unos 20–30′ por lo que es conveniente reservar previamente. Si podéis elegir mesa escoger la zona exterior para cenar al aire libre contemplando los rascacielos de Union Square iluminados. Y si aún os queda hueco, por favor, probad algún trozo de tarta de todas las que tiene, están bestiales.

Y por último, tras un día lleno de emociones toca sumergirse en la historia estadounidense y vivir la experiencia de muchos americanos durante la Ley seca en el pub Wilson & Wilson Private Detective Agencyun bar oculto donde servían alcohol en secreto. Os animo a probar sus cócteles de época y sentiros como un rebelde de los años 20. 

Es importantísimo ser puntuales y reservar (Yelp) lo más tarde posible por si la cena se os demora, dado que si llegáis tarde, no entraréis, y si lo hacéis, será en otra sala llamada “The Library”. Esta sala (muy bonita también) ofrece unos cócteles muy diferentes a su sala principal que no tiene absolutamente nada que ver, a nosotros no nos gustaron mucho y no se respira el mismo ambiente enigmático. 

Día 2

En vuestro segundo día en California toca hacer un poco de deporte para bajar los cócteles del Hidden Bar visitando el bonito pueblo pesquero de Sausalito tras atravesar el “tembloroso” Golden Gate Bridge en una bonita ruta en bicicleta bordeando la bahía de San Francisco. 

También daréis dos paseos en el Cable Car por las dos rutas que faltan por conocer, además de ver la imponente Grace Cathedral y un rooftop que quita el hipo. De nuevo os recomiendo salir del hotel sobre las 8:00 y alquilar vuestra bicicleta en torno a las 10:00, puesto que la ruta se puede hacer un poco larga.

La ruta en sí no es dura, solo tiene un tramo final de vuelta de Sausalito antes de subir al puente bastante empinado y algunas cuestas antes de llegar a Sausalito, pero no hay nada que no se pueda lograr con el Golden Gate al lado. Nosotros hicimos aproximadamente unos 18 kilómetros en 6 horas tranquilamente, ya que paramos a hacernos cientos de fotos, hicimos un picnic y nos dimos una vuelta por Sausalito, y eso contando el percance que nos pasó, que lo dejo para más adelante. 

Puntos de interés a visitar:

Arrancaréis el día a lo grande subiendo al Cable Car en Powell St. con Market St. para realizar la ruta Powell-Hyde y bajar en Lombard Street, una de las calles más famosas del mundo rodeada de plantas constituida por 8 curvas y una pendiente de vértigo en muy pocos metros. Sabréis que os aproximáis a Lombard Street cuando el Cable Car baje una empinada cuesta y al final de la calle veáis la Isla de Alcatraz encuadrada entre los edificios. Una vez en la calle más famosa de la ciudad también podréis ver en la lejanía la Coit Tower. 

 

Tras Lombard Street recogeréis vuestra bicicleta unos metros más abajo en Blazing Saddles para emprender vuestro viaje hacia Sausalito cruzando el Golden Gate Bridge, donde viviréis una aventura al más puro estilo californiano. Os aconsejo alquilar la bici previamente a través de su web porque suelen tener descuentos, así como que preguntéis cómo volver desde Sausalito en ferry por si no os apetece hacer la vuelta en bici. No obstante, en el folleto con la ruta que me dieron venía indicado. 

Antes de subir al Golden Gate pasaréis cerca de una playa y de varios parques donde suele haber mucha gente tomando el sol o practicando deporte. Del mismo modo, encontraréis varios puntos donde sacar unas fotos extraordinarias del puente y de la bahía, como por ejemplo, el Crissy Field, Torpedo Wharf, Fort Point National Historic Site y el Golden Gate Bridge Vista Point. 

Asimismo, una vez atravesado el puente y estéis de camino hacia Sausalito, cuando acaba la cuesta abajo se encuentran un par de puntos fotográficos más llamados Lime Point Historic Lighthouse y Moore Rd Pier. Todos ellos son muy bonitos y ofrecen diferentes perspectivas del gigante naranja, os encantarán. 

Si queréis saber más sobre esta magnífica experiencia, así como conocer más detalles sobre este puente colgante, entonces os invito a leer el apartado Golden Gate Bridge.

Y por fin llegaréis a Sausalito, un pequeño pueblo pesquero con llamativas casas flotantes de madera y caserones en la falda del monte en perfecta armonía rodeados de sauces, donde viven famosos y gente de alto nivel adquisitivo que prefiere estar alejada de las aglomeraciones y la ajetreada vida de la ciudad. Es un pueblo encantador, y como no podía ser de otra forma, ofrece una perspectiva de San Francisco y de la bahía muy hermosa que merece la pena conocer. 

Si os apetece, os animo a hacer un picnic en unos de sus parques y respirar aire fresco alejados de la ciudad. Podéis comprar lo necesario antes de partir de San Francisco en el Trader Joe’s, un supermercado muy cerquita del Cable Car en Powell. Y como ya sabéis, si estáis cansados de pedalear podréis volver en ferry al Pier 39 por unos 13$.

IMPORTANTÍSIMO, ojo dónde dejáis la bici si queréis andar por Sausalito, la bicicleta siempre hay que dejarla en los parking que hay repartidos por el pueblo para que os la vigilen. Su precio era de solo 3$ y es la mejor inversión posible, puesto que hay muchos ladrones de bicicletas por la zona. 

Nosotros aparcamos fuera del parking en un lugar tranquilo con muchas otras bicis y al volver nos encontramos una de ellas con una rueda menos, nos la habían robado, menudo panorama. Y no fuimos los únicos con este percance, nosotros por suerte teníamos la bicicleta pero había quien ni la tenía al volver.

A la vuelta después de haber disfrutado de Sausalito y de un segundo recorrido por el Golden Gate Bridge, antes de dejar vuestro vehículo os recomiendo desviaros un poco para ver el Palace of  Fine Arts. El Palacio de las bellas artes es un elegante pequeño palacio con forma circular frente a una laguna y, probablemente, lo conozcáis  más por la película “la Roca” donde Sean Connery es arrestado. Es bonito para echarle unas cuantas fotos. En el mapa que nos dieron cuando alquilamos la bici ponía cómo llegar, no tiene pérdida. 

Después de dejar vuestro medio de transporte en la tienda volveréis de nuevo a dar el mismo paseo que esta mañana en el Cable Car, pero esta vez a la inversa para volver a Powell y descansar un poco. El punto de partida está a escasos metros de Blazing Saddles.

Si os ha gustado cruzar en bicicleta el Golden Gate y visitar la coqueta Sausalito, lo mejor está aún por llegar con el Cityscape Bar & Lounge. Este impactante rooftop está ubicado en el hotel Hilton y desde su planta 46 se presencian posiblemente las mejores panorámicas de San Francisco desde un edificio. 

Sus vistas son una auténtica gozada, tiene enormes ventanales de punta a punta a ambos lados del edificio, este lugar no decepciona. Por un lado veréis Downtown con la Salesforce Tower como telón de acero, el Bay Bridge y el Oracle Park entre otros, y desde los otros ventanales veréis la zona más residencial de la ciudad sobre colinas, así como el Golden Gate a lo lejos. 

En principio no hace falta reserva, nunca tuve problemas para entrar pero sí que es imprescindible ir bien arreglado y llevar el pasaporte. Si no llegáis a tiempo para ver el anochecer porque os habéis demorado mucho en la ruta ciclista, podéis ir después del siguiente y último paso. 

Tras un grato ocaso os recomiendo cenar en la hamburguesería Super Duper Burger en Powell St. donde ya sabéis que para mí están las mejores hamburguesas en relación calidad-precio de la ciudad. 

Y para poner el broche de oro al día, os sugiero dar un paseo por la última ruta de Cable Car que os queda, la California Street. Esta línea del Cable Car la debéis coger casi al final de Market St. justo donde empieza la calle con el mismo nombre de la ruta, California Street (aquí tenéis su ubicación exacta). 

En este trayecto disfrutaréis de una calle recta que va subiendo su inclinación gradualmente con algún que otro resalto dejando una vista hacia atrás de ensueño con el Bay Bridge en el horizonte. Un poco más arriba de la mitad del trayecto os podéis bajar en Taylor St. y ver por fuera la majestuosa Grace Cathedral. 

Día 3

En este tercer día por fin entenderéis por qué la apodé la ciudad de las mil vistas, debido a que disfrutaréis de fabulosas panorámicas desde sus parques y colinas, entre los que algunos son protagonistas de series y películas. También visitaréis dos de sus barrios más diversos y acabaréis el día, o en un crucero, o en una isla artificial, según vuestra elección, pero en ambas gozaréis de unas perspectivas únicas. 

La ruta se puede hacer sin problemas a pie tal y como está en el siguiente mapa, pero os dejo los enlaces (si disponéis del Muni mejor) para ir en transporte público de un punto a otro minimizando así el esfuerzo. Y si disponéis de internet mejor que mejor, así podéis ver las conexiones y los horarios en vivo facilitando la ruta.

Puntos de interés a visitar:

Hoy empezaréis la ruta dirigiéndoos hacia el Civic Center Plaza (A) ubicado a tan solo 20′ de Union Square, donde, aparte de dicha plaza, veréis el Abraham Lincoln Monument junto al Ayuntamiento de la ciudad, el San Francisco City Hall. Este elegante edificio fue construido sobre el anterior ayuntamiento debido a que quedó destruido por el devastador terremoto que arrasó la ciudad en 1906.

Tras el City Hall iréis a ver Alamo Square Park (B), uno de los parques más famosos de San Francisco y no por su encanto precisamente, sino por sus soberbias vistas. La imagen que hay de Downtown tras las admirables y preciosas Painted Ladies dejan conjuntamente una estampa maravillosa, es la foto perfecta para enmarcar en vuestro salón. Esta puesta en escena quizás os suene más de la serie “Full House” (Padres forzosos) donde salían estas coloridas casas. 

Las Painted Ladies son las casas victorianas más célebres de la ciudad, y no me extraña, son monísimas, no dejan indiferente a nadie. Para llegar a ellas tardaréis aproximadamente unos 20′ andando desde el City Hall o 10′ si tomáis el bus número 5 dirección Ocean Beach en Mcallister St. & Van Ness Ave y bajáis 4 paradas más tarde en Mcallister St. & Pierce St. Aquí lo veréis mejor.

Ahora pondréis rumbo hacia Haight-Ashbury (C) para visitar un barrio muy alternativo localizado al lado del Golden Gate Park, que vivió su máximo esplendor en la década de los 60. 

Aquí os encontraréis un barrio muy alegre y con mucha vida que combina una gran variedad de colores visibles en sus casas victorianas, en sus tiendas de ropa vintage, en sus estudios de tattoos, en sus tiendas estrambóticas, en sus cafeterías alternativas, en sus tiendas de vinilos (todavía) y en sus garitos de música electrónica o de jazz. Su nombre se debe al cruce de estas dos calles, pero es en Haight St. donde está la esencia, aunque todo el barrio tiene este atractivo ambiente hippie y hipster. 

Os aconsejo visitar la casa de Jimi Hendrix ubicada en esta misma calle, y puesto que ya será la hora de comer os sugiero picar un buen trozo de pizza en el restaurante llamado Bizza, el cual lo tenéis fijado en el siguiente enlace. Si vais andando desde Alamo Square tardaréis en torno 22 minutos, pero si vais en bus tan solo 11 minutos. Aquí podéis echarle una ojeada. 

Después de la sesión Hippie la siguiente parada es una de las colinas más famosas de la ciudad, las Twin Peaks (D). Desde estas dos colinas casi idénticas (de ahí su nombre) tendréis las mejores vistas 360º de San Francisco en un entorno natural. Desde aquí observaréis la gran dimensión de la ciudad Californiana, desde sus rascacielos a lo lejos en el distrito financiero incluyendo su gran calle Market Street, hasta las zonas residenciales y el Golden Gate Bridge en miniatura. Además de subir a estas colinas os recomiendo ir al Christmas Tree Point, un mirador perfecto para fotografiar la ciudad y mirar por los prismáticos que hay en él, por unos centavos por supuesto. 

Para llegar a Twin Peaks podéis ir andando o en bus, ya que el tiempo es prácticamente el mismo (sobre 35′) pero recomiendo este último, ya que hay bastantes cuestas. Si os decantáis por el transporte público debéis tomar el autobús número 37 y bajar “solo” en unas 44 paradas después, en 74 Crestline Dr, (no os asustéis por las paradas, muchas están muy seguidas y si no hay gente el bus sigue su marcha). Una vez aquí toca subir una escalinata de madera esculpida en la montaña y disfrutar a lo grande. Aquí os dejo el enlace del bus.

Ahora toca poner rumbo hacia Castro (E), un barrio de ambiente gay donde también hay mucha diversidad de colorido como en Haight-Ashbury, pero en este caso ondeando en sus banderas multicolor, en las luces de la estación de metro y hasta en los pasos de peatones. Si queréis tomaros un vino os recomiendo el Blush! Winebar para empezar a conocer los vinos californianos que os esperan mañana. 

Entre Twin Peaks y Castro hay unos 26′ a pie y unos 12’ en autobús, así que si queréis ir en él y ganar tiempo tenéis que tomar otra vez el número 37 (pero  esta vez en la calle de abajo donde os dejó anteriormente) en Parkridge Dr.  & Burnett Ave hasta Market St. & Castro St. Como ya es costumbreaquí os dejo la ruta.

Después de visitar brevemente Castro llegaréis en tan solo 8 minutos a Mission Dolores Park (F), un parque extenso donde la gente se reúne para hacer picnics, jugar con sus mascotas, charlar, o simplemente buscar un poco de tranquilidad. El paisaje de la ciudad desde este punto tampoco deja indiferente, pero sin menospreciarlo, para mí es el que menos me gusta de todos los visitados durante este día. Después de relajaros sobre el césped de Dolores Park volveréis a Union Square a descansar si aún os queda tiempo antes de la última parada.

Aquí tenéis el mapa para valorar la mejor opción de vuelta en el transporte público, ya que dependiendo de la hora que terminéis os conviene más una cosa u otra, yo os recomiendo el tranvía. Así mismo podéis ir caminando pero es casi 1 hora de trayecto.

Y para poner la guinda al pastel a este maravilloso día os propongo dos opciones:

La primera de ellas es contemplar otro bonito anochecer en la ciudad, pero en este caso sobre la Bahía de San Francisco presenciando una estampa de colores cálidos extraordinarios con el Golden Gate presente. También veréis de cerca el enorme Bay Bridge (el puente más grande de la ciudad) y otro Skyline de miedo. 

Para ellos os aconsejo realizar el tour “Atardecer en catamarán”, pero si estáis en la ciudad entre Junio y Octubre y un viernes (ya es mucha casualidad) os recomiendo el crucero que hicimos nosotros con Hornblower, que incluía un Dj en directo, happy hour y un ambiente fenomenal. Si por casualidad os habéis demorado en las visitas anteriores y no os diera tiempo a llegar al crucero, podéis coger un Uber y que os lleve al punto de partida de éste. 

La segunda alternativa se llama Treasure Island, una isla artificial construida entre San Francisco y Oakland, donde al igual que el crucero veréis un skyline nocturno asombroso pudiendo vislumbrar todas las luces de la ciudad en plena acción. Esta opción es muy buena porque no hay hora de llegada como con el catamarán y podéis llegar sin agonías horarias, pero en cambio, es posible que os perdáis el anochecer. Os animo a disfrutar del paisaje con una fresca y rica Miller Lite acompañada de una exquisita hamburguesa en el Mersea Restaurant.

Os dejo el enlace para que valoréis las distintas formas de llegar desde la ya familiar Union Square, aunque siendo sincero, para no perder la costumbre, iría en Uber.

Día 4

En este último día por fin toca relajarse y que os lleven de paseo de un lado a otro sin largas caminatas y sin bicicleta, con la única preocupación de saborear los ricos vinos del Napa Valley. Pero si esta opción no os convence, podéis seguir con el ritmo deportivo adquirido estos días y patear uno de los parques nacionales más icónicos de EEUU, el Yosemite National Park.

Puntos de interés a visitar:

Hoy pondréis rumbo en autobús para visitar uno de los paraísos más famosos del mundo vinícola, el Napa Valley y el Sonoma Valley. Estos destinos son dos condados del estado de California muy cercanos a San Francisco, siendo el Napa Valley el más famoso y uno de los mayores productores de vino de los Estados Unidos. Visitaréis varias bodegas y pasearéis por sus viñedos además de hacer catas de vinos, por supuesto. Esta es la mejor parte, nosotros nos lo pasamos en grande, al final coges el punto con tanto vino…

En ambos podréis degustar algunas de sus deliciosas variedades de uva como: Pinot Noir, Zinfandel, Gewürztraminer, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Cabernet Sauvignon y Merlot entre otros. La que más me llamó la atención, por parte de los tintos, fue la uva Zinfandel con un sabor intenso y agradable, y en los blancos me gustó mucho la Gewürztraminer, a pesar de haberla probado en varias ocasiones anteriormente. Estas delicias para el paladar las saboreamos en las bodegas de Sutter Home Winery, Madonna Estate y Nicholson Ranch visitando el viñedo de este último. 

Aunque realizamos el Tour vinícola al valle Napa y Sonoma os recomiendo otro llamado Tour por las secuoyas de Muir Woods y viñedos y así abarcaréis al mismo tiempo el parque nacional de Muir Woods para ver sus secuoyas, además de tener audio guía en español. 

En nuestro caso no lo hicimos porque teníamos pensado ir después a visitar Muir Woods más tranquila y detenidamente, pero al final, no fuimos. A la vuelta del Valle de Napa el autobús hizo una breve y acertada parada en el Golden Gate View Point para sacar unas espléndidas fotos para el recuerdo.

Como colofón final a este trepidante viaje, qué mejor manera de despedirse de San Francisco que en otro rooftop llamado The View. Sus grandes ventanales de arriba abajo y de izquierda a derecha os proporcionarán una incontenible sensación de vértigo y admiración al mismo tiempo, os dará la sensación de caer al vacío. Al igual que el Cityscape Bar & Lounge, cuenta con vistas a varias orientaciones de la ciudad, por un lado estarán los rascacielos prácticamente frente a vosotros y por el otro la gran ciudad con sus colinas.

Por otro lado, si no sois muy de vinos, os propongo visitar el Yosemite National Park. Con el tour Parque de Yosemite y secuoyas gigantes además de ver el icónico El Capitán, un monolito de granito con una pared vertical de más de 900 metros, y el famoso Half Dome, también podréis disfrutar de cataratas y secuoyas gigantes. Pura naturaleza. Esta joya de la naturaleza está alejada de la ciudad por lo que el tour ocupa todo el día sin que quede tiempo para visitar y relajarse en el rooftop anterior, pero también merecerá la pena. 

Golden Gate Bridge

Posiblemente el Golden Gate Bridge sea uno de los puentes más famosos del mundo, y no me extraña, su belleza es inigualable y su color es muy llamativo, al igual que su emplazamiento. Por ello, a continuación os comento algunos datos curiosos sobre esta obra maestra:

  1. Fue la mayor obra de ingeniería de su época por ser el puente colgante más largo y alto hasta la fecha. 
  2. Su construcción duró unos cuatro años y fue finalizada en 1937.
  3. En su inauguración se cerró al tráfico y asistieron unas 200.000 personas pagando un precio de 50 céntimos, lo que equivale a unos 10 USD en la actualidad.
  4. Costó en torno a unos 35 millones de USD, lo que es una gran suma de dinero, teniendo en cuenta que EEUU estaba sumergido en la Gran Depresión, su equivalente hoy en día sería de más de 1,5 billones de USD.
  5. Consta de una longitud de más de 2,5 kilómetros que atraviesan la península de San Francisco uniendo el Condado de Marin (Sausalito) con la ciudad de San Francisco.
  6. Primeramente iba a ser de color gris y negro, pero finalmente, cuando el acero llegó se opto por el tono “naranja internacional” de su imprimación, ya que era mucho más visible y destacaba en el entorno. 
  7. Estuvieron 30 años pintándolo (1965-1995) para eliminar esa imprimación y cambiarla por una pintura con base de zinc, ya que con el paso de los años descubrieron que era perjudicial para el medio ambiente y las personas.
  8. Tiene que ser pintado continuamente debido a la sal y las condiciones climatológicas.
  9. Amanece prácticamente todas las mañanas cubierto por una espesa niebla que apenas deja verlo, ni a lo lejos, ni en su interior, dejando tan sólo visible la parte superior de sus pilares. 
  10. Su estructura colgante está a 67 metros del mar y sus dos pilares se elevan hasta los 227 metros de altura. 
  11. Está constituido por 6 carriles centrales para los vehículos y un carril para los viandantes a un lado, y otro para los ciclistas al otro lado, si no fuese así, sería una auténtica locura compartir el carril entre ambos. 
  12. No es el puente más grande de la ciudad, ese galardón lo posee el Bay Bridge con sus más de 7 kilómetros. 
  13. Se instalaron grandes e innovadoras medidas de seguridad durante su construcción reduciendo los accidentes de trabajo, aun así, murieron 11 personas.
  14. Es uno de los lugares en el mundo donde más suicidios ocurren, de hecho, pocos meses tras su inauguración ocurrió el primer trágico suceso. 
  15. En Lisboa hay un puente llamado Puente 25 de Abril con una enorme similitud al Golden Gate Bridge.

Dejando atrás esta breve introducción, es muy impactante a la par que emocionante cruzar el Golden Gate Bridge, ya sea en bicicleta o andando, dejando varios puntos de vista de la ciudad y de la bahía para siempre en el recuerdo. Las dos opciones son espectaculares, pero me quedo con la bicicleta sin menospreciar la otra opción. 

La bicicleta permite visitar las playas y parques cercanos al puente de una manera más rápida y divertida, además, se puede llegar hasta Sausalito y disfrutar de esta pequeña localidad pesquera. Sin embargo, puede ser un poco anárquico, ya que los demás ciclistas adelantan a lo loco o están nerviosos por hacerlo, lo cual provoca una situación muy estresante y agobiante, como si no fuese suficiente con ir concentrado en no chocar con los demás ni con la valla. En cambio, la sensación de miedo es mucho menor que la de ir caminando. 

El carril bici está ubicado en el lateral que mira al Océano Pacífico, por lo que tiene una bella vista al océano y a pequeñas playas como Baker Beach. 

El mejor sitio para sacar fotografías es en sus pilares, ya que hay algo más de tranquilidad y no se entorpece mucho el tránsito, además, es un buen lugar para aprovechar y mirar hacia arriba y poder ver de cerca la magnitud de estos. 

Por otro lado, andando se percibe mucho mejor el Skyline de la ciudad, dado que el carril da para el lado de la bahía. Esta es una gran ventaja para los amantes de la fotografía, ya que se puede fotografiar mucho mejor la ciudad al no tener obstáculos como la carretera ni los vehículos entremedio. Sin embargo, realizar esta travesía a pie me cansó más que la bicicleta y la vuelta se me hizo muy pesada, puesto que pensaba que nunca llegaría al final del puente a pesar de ir disfrutando de las vistas panorámicas. 

Así mismo sentí bastante más tensión combinada con algo de miedo, porque cada vez que pasaba un camión, un autobús o una furgoneta, el viento me sacudía hacia los lados y el puente vibraba bajo mis pies como si se fuera a desmoronar, se pasan momentos tensos. Y ya si pasaban los coches a toda pastilla ni os cuento, la impresión es tremenda. En este trayecto hay numerosos carteles y números de teléfonos de ayuda para evitar que sucedan trágicos desenlace como los que ya os he comentado, así como redes y verjas de gran altura. 

En definitiva, me parece mucho más aburrido ir andando, pero eso es lo de menos. Lo importante es vivir la experiencia ya sea de una manera u otra y disfrutarla.

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