Budapest

Budapest ha sido ocupada por distintas civilizaciones y grupos étnicos a lo largo de los siglos. Su historia se inició con un asentamiento de tribus celtas en torno al siglo I a.C. hasta la llegada de los romanos. Después llegaron los Hunos, los Avaros, los Otomanos y los Habsburgo, quienes formaron el imperio Austrohúngaro impulsando la ciudad con grandiosas obras. 

Años más tarde estuvo bajo la influencia de la Alemania Nazi, quedando especialmente damnificada por los fuertes bombardeos que sufrió durante el transcurso de la II Guerra Mundial. Tras el final de ésta, la ciudad quedó bajo el régimen soviético hasta 1989, año en el que se proclamó la República de Hungría. Actualmente Budapest es la capital de Hungría y la ciudad más poblada del país con 1,7 millones de habitantes.

La formación de Budapest tal y como la conocemos en la actualidad ocurrió en noviembre de 1873 con la unión de estas tres ciudades: Buda, Pest y Óbuda. Las dos primeras están separadas por el Danubio, quedando en el oeste la antigua ciudad de Buda que albergaba el poder económico sobre un terreno lleno de colinas en el que destacan el imponente Castillo de Buda, el precioso Bastión de los Pescadores junto a la Iglesia tardogótica de Matías y la Citadella sobre la Colina Gellért, donde además, se encuentran las afamadas termas Gellért. 

En el extremo opuesto del Danubio se concentra la ciudad de Pest sobre una superficie más allanada donde en antaño residía la mayor parte de la población y en la que se encuentran, entre otros, el monstruoso y famoso Parlamento Húngaro, la hermosa Basílica de San Esteban, la Gran Sinagoga de Budapest y el City Park, lugar en el que se localizan llamativas edificaciones como el Castillo de Vajdahunyad y el Balneario Széchenyi. Y por último, la menos conocida de todas, Óbuda, la que fuese una importante ciudad romana llamada Aquincum, de la cúal hoy en día se pueden ver sus ruinas a las afueras de la capital húngara.

Ambos extremos de Budapest están unidos por puentes que facilitan el paso de una parte a otra, como por ejemplo el Puente de la Libertad, el Puente Elisabeth y el más célebre y antiguo de todos ellos el Puente de las Cadenas, el cual fue destruido por las fuerzas nazis y reconstruido posteriormente. En el centro del río se localiza la atractiva Isla Margarita, un lugar disfrutado tanto por los aquincenses como por los turistas, por sus bellos parques y por la tranquilidad que reside en ella. 

Budapest es muy conocida por su Mercado Central, el cual está establecido en un bello edificio del siglo XIX que consta de tres pisos de altura siendo el mercado interior más grande del país, así como por sus Sinagogas, tanto de estilo morisco como la de la Calle Rumbach como la de estilo Ortodoxo de la Calle Kazinczy, pero sobre todo, por la Gran Sinagoga de Budapest. Una de sus calles más distintivas es la Avenida Andrássy, una larga avenida repleta de historia que finaliza en la Plaza de los Héroes, la cual fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en 2002.

Sin embargo, lo más llamativo de Budapest son sus emblemáticos balnearios, puesto que son el símbolo y la cultura de la ciudad, de hecho, en 1934 recabó el título de “La Ciudad de los Balnearios”. Estos no solo son famosos por su gran atractivo turístico, sino también por su historia. Todo empezó con los romanos y continuado por los otomanos, quienes vieron la oportunidad de crear balnearios gracias a las aguas circundantes medicinales con beneficios terapéuticos que calmaban el dolor y reducían las inflamaciones. A día de hoy, cuenta con 118 manantiales por los que brotan diariamente unos 70 millones de litros de agua a una temperatura que ronda los 80º. 

Sus balnearios están ubicados tanto al aire libre como en interior, siendo los más conocidos el Balneario Széchenyi y el Balneario Gellért respectivamente. El primero de ellos fue inaugurado en el año 1913 y tiene el honor de ser uno de los recintos termales medicinales más grandes de Europa, y el segundo tiene más parecido con un palacio que con un balneario. También cabe mencionar el Balneario Rudas fundado en el siglo XV, ya que está considerado como uno de los balnearios turcos más famosos hasta el momento.

¿Qué ver en Budapest?

¿Dónde alojarse en Budapest?

Como leeréis más adelante mi paso por Budapest fue fugaz y no pernocté en la ciudad, pero por suerte un par de amigos fueron años más tarde y he podido recabar información acerca de dos alojamientos, estos son: el Chestnut Apartment private room in Downtown y el Six inn Budapest Centrum. Según mis fuentes, ambos están muy bien situados y son idóneos para pasar unos días en pareja a un buen precio en el centro de Pest. Sinceramente, tras haberle echado una ojeada creo que cualquiera de estas dos opciones sería un acierto.

¿Cómo llegar a Budapest desde el aeropuerto?

El Aeropuerto de Budapest-Ferenc Liszt se encuentra a unos 21 kilómetros de distancia de Budapest y en torno a una media hora de la ciudad, tanto en coche como en transporte público. 

Si os decantáis por la primera opción aquí os dejo un transporte privado con el que llegaréis a vuestro hotel por tan solo 27€, en cambio, si preferís ir en transporte público, os recomiendo coger el autobús 100E (lo encontraréis siguiendo los carteles “BUS”) hasta la parada Deák Ferenc tér M (está muy cerca de la Avenida Andrássy) en la que se ubica la estación de metro con dicho nombre por la que pasan las líneas M1, M2 y M3 que os servirán para desplazaros por la ciudad y llegar a vuestro hotel (si estáis en Pest). Aquí os dejo un mapa del metro.

Como sabréis más adelante, llegué a Budapest en tren y comencé desde allí mi andadura, por lo que de nuevo mis amigos me han facilitado la información sobre cómo llegar a sus hoteles para poder ayudaros. Si os habéis decantado por el Six inn Budapest Centrum, entonces debéis seguir la indicación anterior hasta la estación de metro y allí coger la línea M1 hasta Vörösmarty utca, una vez aquí, ya sólo os quedaría andar un poquito. 

Por otra parte, si os hospedáis en el Chestnut Apartment private room in Downtown no os puedo servir de mucha ayuda, ya que mis amigos utilizaron el transporte privado y no me pueden detallar como ir en el transporte público, y yo tampoco, dado que actualmente hasta que no se realice la reserva no se desvela su localización.

Mi cuaderno viajero

Budapest fue unas de las primeras capitales europeas que visité (allá por el año 2011) y por aquel entonces empezaba a viajar y no era un gran programador de mis viajes (como ahora) e iba prácticamente a lo que me encontrara, aunque bueno, eso también me pasó casi diez años después con Rotorua o Taupō (pero eso fue de imprevisto). 

Así que llegábamos, comprábamos nuestra guía con su respectivo bolígrafo (ya de paso teníamos un souvenir) y empezábamos la ruta siguiendo su mapa callejeando por la ciudad hasta los puntos que más nos interesaban, y en parte, esto tenía cierto encanto, ya que íbamos a la aventura total sin nada planeado y más aún teniendo en cuenta que en esa época no estaba todo tan modernizado con el tema del Roaming e íbamos a la antigua usanza, algo impensable hoy en día. 

Siguiendo con el hilo, antes de ir a Budapest tan solo sabía de la existencia del espectacular parlamento a orillas del río, pero ajeno a eso, poco más conocía, y francamente  fue una verdadera lástima no haberme informado mejor para poder haber disfrutado de sus balnearios, los cuales no sabía ni que existían, sino, por supuesto que me hubiera quedado un día más tan solo por vivir esa experiencia. 

Pero por suerte mis amigos entran de nuevo en escena y gracias a ellos  he pedido recabar unas fotos del Balneario Széchenyi para que veáis lo bonito que es y no os pase como a mí. Hablando de fotos, íbamos equipados con una cámara de fotos de uso particular que ni por asomo echaban las fotos de los móviles actuales, por lo que en este post lamentablemente no aparecerán grandes fotos. Aunque todo lo anterior parece muy lejano en el tiempo, hace tan solo 10 años…

Es evidente que en una ciudad como Budapest hay muchas cosas para ver y visitar detenidamente durante unos días, pero también puede ser vista perfectamente en un día tal y como hice yo en un viaje fugaz, en el que recorrí nada menos que unos 13 kilómetros.

Entre  foto y foto y las mini visitas a algún palacio se me fueron en torno a unas  9 horas, pero unas 9 horas a las que les saqué el máximo rendimiento y vi un total de 17 atracciones turísticas, lo cual no está nada mal, no se puede pedir más. Eso sí, dejamos tras nosotros un día agotador y algo estresante, puesto que nos dimos un buen tute pero bueno, uno cuando va de viaje no es para descansar, para eso ya habrá tiempo en alguna isla paradisíaca tipo Mahé

Este viaje lo emprendí desde Viena, puesto que vi una excelente combinación de trenes y me dispuse rumbo a Budapest en una aventura exprés de ida y de vuelta en el mismo día. Durante este trayecto pude presenciar un gran contraste entre ambos países una vez atravesada la frontera en dirección hacia Hungría, atrayendo mi atención la gran cantidad de campos que había abandonados con casas en ruinas durante gran parte del trayecto llenas de inmundicia. Esto no me transmitía muy buenas vibraciones y por ello pensaba que no sería una ciudad muy acertada para visitar. Pero una vez en Budapest, todo cambió, me encontré una ostentosa ciudad dividida por el Danubio muy bonita a pesar de que la suciedad seguía estando aún presente en algunos puntos. Una vez que llegué a la ciudad desembarqué en la elegante estación de tren Budapest-Keleti para empezar mi estresante pero productiva visita. 

El tren se adentró en la estación perdiendo velocidad lentamente bajo una enorme bóveda de cristal recordándome a varias secuencias de películas de la II Guerra Mundial, algo que me pareció un poco espeluznante. Esta estación fue construida en 1884 con una espectacular fachada de 43 metros de altura y en su interior posee un salón con frescos pintados por el pintor Károly Lotz ubicados en el Salón Lotz.

Lo más impactante para mi en Budapest fue presenciar desde el Puente de las Cadenas ambas ciudades rivalizando la una con la otra en busca de cual era más majestuosa, ya que si miraba hacia Pest encontraba a lo lejos el edificio más llamativo y espectacular de la ciudad, el imponente y portentoso Parlamento Húngaro presidiendo el Danubio con su arte neogótico “haciéndole frente” al embrujado y grisáceo Bastión de los Pescadores y al sublime Castillo de Buda (Budai Vá). 

Por otro lado, la Basílica de San Esteban (Szent István-bazilika) también me sorprendió gratamente, dado que me topé con una sorprendente combinación de colores en su interior que no había visto hasta la fecha. Sus arcos y su techo estaban cubiertos de color oro y sus columnas de marmol eran de un tono rojizo consiguiendo una mezcla de colores de lo más llamativa, convirtiéndose hasta el día de hoy en una de las basílicas más bonitas que he visto junto con la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre en París.

Por último, mencionar el City Park (Városliget), un parque que encontré prácticamente sin buscarlo y resultó ser un gran acierto. Este parque es un punto de referencia imprescindible a visitar por que en él se encuentran una gran cantidad de monumentos de interés turístico como la Plaza de los Héroes (está al lado), el Castillo de Vajdahunyad (foto), el bello Museo Húngaro de Agricultura, el Jardín Botánico, el Zoológico más antiguo del país y el Balneario Széchenyi. 

Lamentablemente, no pude verlo todo como me hubiera gustado, ya que en este punto del día el tiempo apremiaba para llegar a coger el tren de vuelta a Viena y lo que únicamente me dio tiempo a ver fue la Plaza de los Héroes y el Castillo de Vajdahunyad, el cual me encantó, parecía sacado de un cuento. 

Su patio interior no era gran cosa pero su puesta en escena me cautivó, puesto que para adentrarme en el castillo tuve que atravesar un puente sobre un lago (a lo que yo lo vi como un foso para darle más atractivo) y atravesar su puerta de rejas al más puro estilo medieval para acceder a su patio interior. Pero lo que más me gustó fue su fachada, a la cual le veía cierto parecido con el “Castillo del Conde Drácula”, y con razón. Al volver me puse a investigarlo y efectivamente, es una copia del Castillo de Hunyadi en Transilvania, la auténtica residencia de este mitológico personaje.

Referente a los Balnearios me hubiera gustado muchísimo visitarlos y darme un relajado baño en sus aguas termales, pero como ya sabéis, por desgracia no los visité pero aprendí del “error” y no me pasó lo mismo en Granada. Por eso he recabado las experiencias de mis amigos (con su permiso) para poder contaroslas y que os animéis a poneros el albornoz y a relajaros en sus cálidas aguas, sobre todo en los meses gélidos. 

Ambos estuvieron en el Balneario Széchenyi y hablan maravillas de él, como por ejemplo, las que cito textualmente a continuación: “Lo de las termas es alucinante, o sea, ir a Budapest y no ir a las termas…te quedas en shock viendo a los viejos ahí jugando al ajedrez dentro del agua horas y horas, y además, con el frío que hacía en Mayo se estaba en la gloria dentro del agua, el rollo de estar en las termas me gustó mucho”. “La sensación es  muy relajante y es lo mejor de Budapest por su ambiente y su originalidad, son una pasada. Hay muchas piscinas con diferentes temperaturas para ir de una a otra, está guapísimo”. 

Para finalizar con ellos, he de mencionar las fiestas llamadas Cinetrip o Magic Bath, fiestas que se organizan algunos fines de semana en las que el balneario se transforma en una “Pool Party” con Dj en directo, luces, pantallas enormes, gogos animando la noche y gente disfrutando del evento en las piscinas, tiene que ser una auténtica experiencia. Aquí os dejo las entradas al Balneario Széchenyi y al Balneario Gellért, otro que tiene que ser alucinante. 

Cabe mencionar otra cosa que a mí se me pasó por alto y que a ellos también les gustó muchísimo, los Ruin Pubs. Estos son bares ubicados en edificios en estado casi ruinoso que combinan el estilo vintage con ruinas, siendo el lugar idóneo para tomar una cerveza y conocer así un poco de la noche aquincense. 

Un ejemplo de ellos son fábricas, talleres y otros edificios abandonados ubicados en el Barrio Judío con una decoración más que llamativa y rara a la par que atractiva, curiosa y sorprendente, como pueden ser tuberías, coches, grafitis, bañeras, bicicletas y teléfonos de antaño. Con los años estos curiosos pubs se han convertido en un atractivo turístico más de Budapest, siendo el más conocido y antiguo de todos ellos el Szimpla kert. Os dejo un tour por si queréis visitarlos y conocerlos más a fondo.

A pesar de que llegué a Budapest bajo una nube de ignorancia cultural y no pude disfrutar de ella como es debido, visitando alguno de sus asombrosos balnearios y sus Ruin Pubs, Budapest me gustó, no tanto como para estar entre mis ciudades preferidas pero si que me agradó. Su ambiente y sus construcciones me hacían pensar que aún estaba envuelta en un entorno comunista y encontré una ciudad totalmente diferente a todo lo que había visitado hasta ese momento. 

Me hubiera gustado dedicarle más tiempo al Castillo de Buda, al Bastión de los Pescadores y al Parlamento, al igual que haberme dado un relajante baño en uno de sus maravillosos balnearios (como ya sabéis). Pero bueno, orgulloso de abarcar tanto en tan poco tiempo en una ciudad de gran envergadura como esta con cientos de rincones por descubrir.

“Las ciudades son libros que se leen con los pies”.

Quintín Cabrera

Guía de Budapest en 1 día

En esta guía exprés por Budapest visitaréis más de 15 monumentos en tan solo un día en una jornada apasionante, aunque la mayoría de ellos (por no decir prácticamente todos) sólo los veréis desde el exterior, ya que es imposible visitar tantos monumentos en un solo día combinándolos con entrar, aún así, os recomendaré los más atractivos. 

Os sugiero arrancar el día lo más temprano posible para hacer tranquilamente esta ruta basada en 9 paradas, con una duración de alrededor de unas 2:30 horas andando (sin parar) y unos 11 kilómetros. Según mi experiencia, estimo necesarias unas 9 horas para completar el recorrido entre la captura de instantáneas y las breves visitas. Puede parecer un poco abrumador, pero no es tanto como parece. El punto de partida será la Gran Sinagoga de Budapest ubicada en Pest, para seguir posteriormente hacia Buda y volver de nuevo a Pest.

Como muchas otras ciudades, Budapest también cuenta con su propia tarjeta turística llamada Budapest Card, la cual incluye, entre otros, beneficiosos descuentos en determinados lugares y transporte público gratuito con pases de 24, 48, 72 y 96 horas. Podéis echarle una ojeada y valorar si os conviene o no, bajo mi punto de vista no es imprescindible en esta ciudad.

Por otro lado, si os quedáis más de un día en Budapest, os recomiendo lo siguiente:

Por último, antes de empezar a patear la ciudad comentaros brevemente unos datos:

¡A disfrutar de la capital húngara!

Puntos de interés:

Arrancarréis el día visitando la Gran Sinagoga de Budapest para contemplar la belleza de esta edificación judía construida en 1859 en la que predomina el estilo morisco sobre el bizantino, el gótico y el románico. Esta sinagoga cuenta con casi 3000 asientos, siendo una de las más grandes del mundo en la actualidad, por lo que os recomiendo entrar a echarle un vistazo a su hermoso interior. También podeis visitar el Museo Judío y el Templo de los Héroes, así como el cementerio judío y el Memorial Raoul Wallenberg Emlékpark, una obra con cierta similitud a un árbol de sauce llorón, en cuyas hojas hay inscritos nombres de las víctimas del Holocausto. Os aconsejo adquirir vuestras entradas previamente para evitar las colas.

Después os dirigiréis  hacia la parte de Buda a través del Puente Elisabeth para ver el Castle Garden Bazaar (A), un bonito conjunto de verdes jardines y edificios llenos de columnas neorenacentistas al que accederéis través de unas largas escaleras en forma de zig zag mientras vais descubriendo poco a poco sus patios. 

Como nota informativa, deciros que una vez cruzado el Puente Elisabeth a mano izquierda se queda el Balneario Rudas (Rudas fürdő) localizado a orillas del Danubio y a la falda de la colina más alta de la ciudad llamada Gellért-hegy. En este punto se encuentra la fortaleza llamada Citadella construida en 1854 por los Habsburgo y las mejores vistas panorámicas de la ciudad (según dicen).

Tras haber disfrutado paseando por el Castle Garden Bazaar os toca ver la residencia de los reyes de Hungría, el célebre Castillo de Buda o Palacio Real (B) declarado Patrimonio Universal de la Humanidad en 1988. En el año 1242 el rey Bela IV mandó a poner la primera piedra para la construcción de este palacio, que a lo largo de los años ha ido sufriendo ampliaciones y reconstrucciones por los diversos reyes que lo han tomado como residencia hasta lo que vemos hoy en día, un impresionante edificio frente al Danubio.

En una de estas obras de reconstrucción iniciadas en 1946 se encontraron restos del palacio medieval y de la ciudad real, por lo que decidieron albergar en esos lugares el Museo Histórico y la Galería Nacional Húngara, además, el palacio también cuenta con la Biblioteca Nacional de Hungría. Os recomiendo subir a través del Funicular Budavári Sikló por 1.200 Ft (unos 3,30 €).

El siguiente destino es el blanquecino Bastión de los Pescadores (C) ubicado a tan solo unos 15 minutos del Castillo, donde presenciaréis una encantadora construcción neogótica y neorrománica del año 1902 con unas sorprendentes torretas en pico fascinantes. Su nombre proviene de la Edad Media, ya que en esta época había un mercado de pescado y los de este gremio eran los encargados de defender esta fortificación. 

En él veréis la estatua ecuestre del rey San Esteban sobre una base de piedra caliza en la que se pueden leer varios de sus momentos históricos. Algunas de sus torres están construidas también de éste material y muchas de ellas se unen por debajo formando románticos pasillos de piedra y arcos en los que se pueden sacar unas fotos muy buenas con la ciudad de Pest de fondo. Así mismo, es un lugar idóneo para sacar unas fotos brillantes del parlamento desde la lejanía. 

Junto al bastión se encuentra la Iglesia de Matías, la cual lleva su nombre en honor a este rey, quien aportó una generosa subvención a las obras de la iglesia, pudiendose ver el símbolo de su escudo en la torre sur. En su interior hay un precioso altar de madera gótico y unos enormes ventanales de vidrio con unos colores vibrantes del mismo estilo arquitectónico. Esta es una parada obligatoria.

Después iréis rumbo al Parlamento de Hungría en una caminata de unos 40 minutos de duración, por la que cruzaréis de nuevo el río a través del Puente Margarita (D) hacia Pest, dejando a mano izquierda la Isla Margarita. Este pequeño refugio verde de aire puro consta de unos 2,5 kilómetros de longitud ubicados en el centro del canal del Danubio, en el que cientos de runners y senderistas disfrutan de sus jardines y escapan del ajetreo cosmopolita.

Una vez alcanzado el majestuoso Parlamento de Hungría (E) encontraréis un edificio neogótico construido en 1904 regentando el Danubio. El parlamento es considerado como el icono de la ciudad, y no es para menos, este pomposo edificio es Patrimonio de la Humanidad y cuenta con el galardón de ser el edificio más grande de Hungría y uno de los parlamentos más grandes del mundo. Sus dimensiones son descomunales: su longitud es de 268 metros, su ancho de 118 metros y su altura es de casi 100 metros. 

Todo esto hace que su interior pueda albergar casi 700 habitaciones y salas, como por ejemplo la asamblea nacional, el congreso, una biblioteca y hasta la mismísima corona de Hungría entre otras pertenencias de gran valor, algo normal con tantas habitaciones… Aquí podéis reservar la entrada por si os apetece verlo por dentro, yo no pude por falta de tiempo, si vosotros vais bien de tiempo no estaría mal.

Tras el parlamento y antes de retomar el itinerario hacia el siguiente punto del día, os sugiero que os toméis «unos minutos de descanso» y caminéis plácidamente junto al río en busca de 60 pares de zapatos de hierro. Esta obra de arte llamada Zapatos en la orilla del Danubio es bastante reciente (2005) y fue realizada en honor a los judíos asesinados a la orilla del río entre los años 1944 y 1945. Os aconsejo no perder mucho tiempo aquí e invertirlo en entrar al parlamento, ya que rememorando mi viaje hubiera preferido hacerlo así, dado que no tienen mucho que ver, por lo que os sugiero sacarle un par de fotos y andando, que el tiempo apremia.

A tan solo 10 minutos de los zapatos se encuentra la siguiente parada, la Basílica de San Esteban (F) construida en 1905. Esta construcción religiosa puede albergar en su interior nada menos que aproximadamente unas 8.500 personas, siendo la más grande de Hungría. Una vez en su interior observaréis que es espectacular, os encantarán sus paredes de mármol rojo y su techo de color amarillo oro, es sencillamente preciosa. 

Os recomiendo subir a su cúpula para tener otra perspectiva aérea de la ciudad, pero en este caso desde el corazón de Pest, por un precio de 500 Ft (alrededor 1,40€), un precio muy bajo para lo que ofrece. En cambio, la entrada a la basílica es gratuita. Frente a su fachada principal hay una gran replaceta desde la que se puede contemplar a la perfección la basílica y se pueden obtener unas fotos muy buenas.

Ahora iréis hasta la Ópera Nacional de Hungría, para proseguir caminando entre árboles por la famosa Avenida Andrássy (G) hasta alcanzar la Plaza de los Héroes (H) localizada en el extremo de la avenida. Aquí os encontraréis con una enorme plaza abierta constituida por monumentos de las siete tribus fundadoras de Hungría, en la que destaca una gran columna en el centro resguardada por el Museo de Bellas Artes y el Kunsthalle. Esta plaza es patrimonio de la Humanidad y está ubicada justo al lado de la penúltima parada del día, el City Park. 

El parque de la ciudad o Városliget es un extenso terreno originalmente utilizado como campo de caza por la nobleza. Actualmente se encuentran bastantes puntos de interés, como por ejemplo: el Zoológico y Jardín botánico de Budapest, el Balneario Széchenyi (aquí podéis reservar la entrada) y el bonito Castillo de Vajdahunyad (I) construido en madera provisionalmente con motivo de la Exposición Universal (Expo) de 1896 pero que finalmente gustó tanto que decidieron dejarlo y remodelarlo a piedra años más tarde, quedando como se puede apreciar hoy en día. También cuenta con un lago, en el que podréis daros un relajante paseo en barca si os da tiempo o incluso patinar sobre hielo en época invernal.

Y hasta aquí este rápido, emocionante y estresante día de turismo desenfrenado con agujetas, pero que merecerá mucho la pena, quedando así, otra gran ciudad europea tachada del mapa.

Tours

Free tours en Budapest:

Tours en Budapest:

Tours desde Budapest:

¿Cómo llegar a Viena desde Budapest?

Tan solo separan unos 240 kilómetros Budapest de Viena, brindando una ocasión magnífica de poder visitar y conocer la pomposa capital de Austria, una ciudad preciosa que no deja indiferente a nadie por sus calles, catedrales, monumentos, palacios y arquitectura, pero sobre todo, por su mundialmente conocida Ópera. A continuación, os detallo tres posibilidades para llegar a ella:

Como leeréis en el siguiente párrafo, la duración del trayecto en carretera es muy similar a la del tren, a pesar de que por carretera no es tan fácil ni tan cómodo, si queréis tener libertad de movimiento, sí es mejor. Si os decantáis por un alquiler de coche, debéis saber que esta opción es la más cara, ya que implica el alquiler del vehículo, más pagar gasolina, y además, sumarle la compra de una viñeta para circular por las autovías austríacas, porque dudo mucho que el coche alquilado la incluya. Igualmente, se necesita otra viñeta para circular por las autovías húngaras (debe llevarla incluida) y ambas deben estar expuestas en el cristal del coche. Sí definitivamente rentáis el coche, podéis haceros con la viñeta en ésta página por un precio de 9,60€ (2021).

Esta alternativa para mi es la mejor, porque la duración del viaje es la misma y es más económico, cómodo y relajado, pero sobre todo, por no tener que conducir y evitar posibles sorpresas inesperadas del camino cuando uno va en carretera, por lo que el tren gana de calle al coche. Con el tren os recomiendo emprender el viaje desde la estación Budapest-Keleti hasta Wien Hauptbahnhof, poniendo en vuestra búsqueda que salís a las 7:00 para que os salgan las salidas más próximas a esa hora y poder llegar así lo antes posible a Viena. Debéis seleccionar el tren EC, ya que éste va directo sin transbordos por un precio razonable de  24,90€ y unas 2:40 horas. Tras probar con varias fechas siempre sale ésta opción (2021), aquí podéis reservar vuestro billete.

Una vez en la estación Wien Hauptbahnhof para llegar al centro de Viena el procedimiento es muy sencillo: debéis andar un poquito hasta la parada de metro Südtiroler Platz y coger la línea de metro U1 (color rojo) dirección Leopoldau y bajar en la parada Stephansplatz… y voilà,  ya estaréis en el corazón de la ciudad. No olvidéis comprar el ticket para el metro allí mismo y tocarlo en las máquinas que os encontraréis al paso, son muy estrictos en este sentido. Si deseáis volver a Budapest, la dirección del metro hacia Wien Hauptbahnhof es Reumannplatz.

Por otro lado, si no queréis calentaros la cabeza, existe la posibilidad de un Tour a Viena, en el que tan solo tardaréis unas 3 horas en llegar y veréis algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, como el Palacio Imperial Hofburg, la ópera o el fabuloso ayuntamiento entre otros. La verdad es que no está nada mal esta posibilidad, y encima, ¡está en español!.

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