Berlín

La ciudad de Berlín es uno de los 16 estados federados de Alemania y a su vez la capital del país germánico, en la que viven aproximadamente un total de 3,8 millones de ciudadanos, convirtiéndola en la ciudad con más habitantes del país y de Europa Central y la quinta capital más poblada del antiguo continente. Es una ciudad muy cosmopolita, dado que en torno al 10% de su población son ciudadanos de otros países como Turquía y Polonia entre otros.

Berlín ha sido y es, un referente a nivel mundial tanto en cultura como en historia. Un ejemplo de ello es que quedó prácticamente reducida a escombros tras la II Guerra Mundial, y de hecho, hoy en día aún se pueden ver sus heridas en la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, bombardeada en la guerra y dejada tal cual a su fin para recordar lo sucedido. Pero tras la finalización de la Guerra y con mucho esfuerzo la ciudad se recuperó a un ritmo vertiginoso a lo largo de los años. 

Otro ejemplo de su gran historia es que la ciudad estuvo dividida en dos secciones durante 28 años por el hoy en día famoso, pero signo del oscuro pasado de la ciudad, Muro de Berlín, el cual fue construido por la Alemania del este dominada por la Unión Soviética y es visible en varios puntos de la ciudad.

Otro de los principales símbolos de la ciudad es su renovado e imponente parlamento alemán (más conocido como Reichstag) el cual también fue destruido en el transcurso de la guerra y reconstruido a posteriori con la enorme y moderna cúpula de vidrio que le caracteriza. 

Por otro lado, en ella se ubica la Puerta de Brandenburgo, la cual es todo un icono tanto en Berlín como en el mundo, ya que representa un símbolo de paz y fin a la guerra y desde tiempos inmemorables ha sido lugar de celebración de eventos. Actualmente, esta puerta es el centro de partida por un lado hasta la Columna de la Victoria atravesando el Tiergarten (el pulmón natural de la ciudad) y por el otro hasta la Catedral de Berlín a través de la bonita avenida llena de tilos llamada Unter den Linden.

Berlín es una ciudad puntera tanto en elaboración de cerveza como en su consumo, puesto que en cada rincón de la ciudad se respira y se bebe este codiciado líquido dorado. De hecho, está repleta de recintos al aire libre donde el ambiente es inmejorable y se bebe cerveza por doquier, estos lugares son los aclamados Biergarten.

Muy cerca de la capital germana se encuentran varios puntos de interés, como por ejemplo el Campo de concentración de Sachsenhausen ubicado a escasos 40 kilómetros de Berlín y la ciudad de Potsdam, famosa por sus impresionantes palacios y sus bellos jardines.

¿Qué ver en Berlín?

¿Qué ver en Berlín?

¿Dónde alojarse en Berlín?

En mi segunda estancia en la capital alemana (la 1º estuve en una residencia) me hospedé en el hotel Alper Hotel am Potsdamer Platz por su relación calidad-precio y por su cercanía al centro, ya que se encuentra a escasos 5 minutos de Potsdamer Platz y a unos 7 de la Puerta de Brandeburgo en bicicleta, por lo que era ideal para iniciar nuestro periplo ciclista. 

El hotel estaba un poco viejo y no era gran cosa, pero para pasar unos días entre amigos nos pareció suficiente. Nuestra habitación estaba formada por un mini pasillo (en cual se encontraba el aseo) y por dos habitaciones dobles a ambos lados dando la sensación de que estamos los 4 en nuestra propia casa, y eso fue un gran punto a su favor. 

El desayuno no lo reservamos con ellos, por lo que nos íbamos todas las mañanas a una deliciosa panadería justo enfrente del hotel llamada Maitre vite – Ihr Gourmetbäcker en la que desayunábamos al más puro estilo berlinés. Aquí tenían una gran variedad de ricos bocadillos de pan de centeno y una gran diversidad de bollería entre otras muchas cosas, desayunábamos como reyes. 

Aparte de este local, por los alrededores había bastantes restaurantes para picar algo como kebabs o pizzerías. Y por último, comentaros que en el hotel tenían disponibilidad de bicicletas propias para alquilarlas a un precio económico.

¿Cómo llegar a Berlín desde el aeropuerto?

Para llegar a la céntrica Alexanderplatz desde el aeropuerto Berlín Brandeburgo os sugiero utilizar o el tren S-Bahn (S9) y bajaros en la estación Berlin Alexanderplatz Bahnhof tras un trayecto de unos 45 minutos, o bien los trenes RE7 o RB14 con los que llegaréis en torno a media hora. Ambos trenes van directos desde el aeropuerto a Alexanderplatz por lo que no debería haber ningún tipo de problema durante el trayecto.

Por otro lado, si habéis decidido alojaros en el Alper Hotel am Potsdamer Platz deberéis hacer diversos transbordos y cambiar varias veces de medio de transporte público, por lo que os dejo aquí el enlace para que valoréis vosotros mismos la mejor opción.

Hay que tener en cuenta que  todo dependerá de la hora de llegada y la programación del transporte público. Para acceder a éste tenéis que comprar o bien el Billete sencillo ABC por 3,60€ o el Billete 24 horas ABC por 9,60€ en las máquinas expendedoras que hay en las estaciones, y por supuesto, no os olvidéis de ticarlo. Como curiosidad, no hay barreras en la entrada de los metros porque confían en que la gente compre el billete y lo tique, ¡pero ojo!, si se incumplen las reglas la multa es de 60€. Si os habéis hecho con la Berlin Welcome Card os bastará con ella y no necesitaréis comprar el ticket.

También tenéis la alternativa de contratar un traslado privado (70€) en el que dispondréis de un coche propio con 3 plazas para vosotros.

Mi cuaderno viajero

La primera vez que estuve en Berlín fue en 2012 para empezar mi contacto con su hermoso idioma a sabiendas de su dificultad y la segunda fue 6 años más tarde, pero no volví precisamente porque la capital alemana sea una de mis ciudades favoritas, ya que al contrario es una de las ciudades con la que menos he conectado, sino porque mis amigos la eligieron como destino. Esta segunda vez me lo pasé en grande (a excepción de los percances con las discotecas berlinesas que os detallaré más adelante) y por eso considero que Berlín es la ciudad idónea para pasar un fin de semana con amigos entre risas, cervezas, Currywurst y paseos en bicicleta en la que pasamos muy buenos momentos riéndonos a carcajadas. 

 Considero que la mejor manera para conocer Berlín es mediante este medio de transporte porque sus atracciones turísticas están un poco desparramadas por toda la ciudad. En mi caso, en ambas ocasiones me decidí por alquilar una y la verdad es que me facilitó y agilizó mucho mi visita, puesto que la ciudad estaba muy bien preparada para el uso de la bicicleta con un montón de carriles bici por todos lados y se notaba que los residentes la utilizaban con asiduidad.

Berlín no me desagradó pero tampoco me enamoró, al igual que tampoco me sorprendió tanto como otras ciudades europeas a pesar de estar repleta de historia y esto es algo que me encanta. Un ejemplo de ello es que no encontraba un equilibrio entre sus monumentos, ya que o me resultaban muy bonitos o no me gustaban mucho. 

A nivel cultural los que más me gustaron fueron su imponente parlamento alemán, su pomposa Berliner Dom y su llamativa iglesia Kaiser-Wilhelm (Gedächtniskirche) donde se pueden ver los devastadores efectos  de la guerra en su fachada y en su cúpula rota por el impacto de una bomba. 

También me llamó la atención su gran conjunto de museos internacionales llamados la Isla de los museos, de los cuales tan solo he visitado el Museo del Pérgamo por ser donde se encuentra el Altar de Pérgamo y la Puerta de Ishtar de Babilonia, la que por cierto me gustó bastante más por sus llamativos colores que el altar, que me pareció “pequeño”. 

Otra de las cosas que más me gustaron fue su arte callejero presente en muchos rincones de la ciudad como en la East Side Gallery o en el barrio Mitte, donde había numerosos grafitis esparcidos por las paredes de los edificios o en sus patios de luces, como era el caso del Dead Chicken Alley, un callejón muy colorido lleno de espectaculares pinturas que me gustó mucho y creo que no es tan conocido como las demás atracciones turísticas, dado que cuando lo menciono poca gente sabe de su existencia. 

Y por último, no me puedo olvidar de su enorme Tiergarten, un parque situado en el corazón de la ciudad perfecto para relajarse y abstraerse de los ruidos de la ciudad en el que nos divertimos un montón dando vueltas en bicicleta descubriendo estatuas, estanques y monumentos como la Columna de la victoria o el Memorial a los soldados soviéticos.

Sin embargo, entre los monumentos que no captaron demasiado mi atención ni me parecieron para tanto, a pesar de estar colmados de historia como ya he dicho anteriormente, fueron su popular plaza Alexanderplatz, que aparte del reloj World Time Clock que marca la hora de más de 100 ciudades no hay nada más relevante, y la Puerta de Brandeburgo, la cual es muy bonita pero en vez de ver su historia pensaba que estaba presenciando una “construcción reciente” debido a que fue reconstruida relativamente hace poco (al igual que el Reichstag) careciendo de antigüedad en sí misma bajo mi punto de vista. 

Otros dos lugares de Berlín que tampoco me gustaron mucho fueron el Checkpoint Charlie y el Führerbunker, ya que en el primero solo había un puesto fronterizo en mitad de la calle con sacos y en el segundo tan solo había un mini cartel explicativo en un parque feísimo rodeado de edificios. Y por último, el Monumento a los judíos, un lugar que no me pareció nada emotivo al ver unos bloques de cemento en mitad de la ciudad.

Esta es mi humilde opinión y por supuesto las habrá dispares. A todos no nos puede atraer lo mismo y en verdad, a mis amigos les gustó bastante.

A nivel social también tuvimos nuestros más y nuestros menos, y es que los berlineses no es que fuesen muy simpáticos ni cordiales con nosotros a la hora de comunicarnos, ya que el 80% de las veces que preguntaba algo en su idioma nativo parecía que les incomodaba y después… ¡¡me respondían en inglés!! Sinceramente no tuve muy buenas sensaciones en este aspecto, puesto que me encanta su idioma y me llevé una gran desilusión al intentar practicarlo e integrarme y recibir varios desaires. 

Algo parecido nos ocurrió cuando salimos a conocer la noche berlinesa, donde la soberbia y la arrogancia estuvieron a la orden día y hay que tener mucha, pero que mucha suerte para entrar a las discotecas. Por si no lo sabíais, Berlín es considerada la capital del Techno y por ello (en teoría) es una ciudad idónea para salir de fiesta y divertirse con este tipo de música, siempre y cuando no seáis extranjeros, vayáis con chicas y les apetezca a ellos, como nos pasó a nosotros. 

Si, habéis leído bien, aunque suene grotesco no nos dejaron entrar en 3 discotecas en una misma noche por estos motivos, y no es que lo diga yo para hacer mala prensa porque fuésemos liándola o embriagados, NO, íbamos serenos y tranquilos y simplemente queríamos disfrutar de una noche entre amigos en la capital del techno.

Las cuatro fachadas de discotecas que visitamos y nuestras vivencias  en ellas fueron las siguientes: en la discoteca Tresor vieron que éramos 4 chicos extranjeros y nos rechazaron al mirarnos de arriba abajo simplemente preguntando: Four? Outside! Y yo intentando hablar en alemán mientras los berlineses entraban al lado nuestro y ellos Outside! 

En el pub Golden Gate otro simpático portero me dijo que esperara un momento mientras se fumaba su cigarro tranquilamente hablando con su amigo y dejaba pasar a todo el que llegaba enfrente de nuestras narices, y cuando se terminó su cigarro le pregunté: ¿podemos pasar? y me respondió: ¡te he dicho que está lleno!.

Y ya como colofón final de la noche tras más de 100€ en taxis tampoco nos dejaron entrar en el 808 Club Berlín, donde estuvimos apunto de lograrlo pero nada, decían que íbamos sin chicas y definitivamente no nos dejaron entrar. También mencionar que pasamos por Berghain, pero dada su fama y nuestro historial sumado a la cola que había en la entrada decidimos no ir. 

En resumidas cuentas, respeto su derecho de admisión pero fue muy decepcionante, con la ilusión que tenía mi amigo de ir a Berlín para disfrutar de sus discotecas, sus undergrounds y de sus Boiler Room. Eso sí, por lo menos en mi primera estancia en Berlín tuve la suerte de entrar en Matrix Club Berlin, una discoteca de ambiente muy juvenil bajo un subterráneo muy original.

Dejando a un lado los edificios, la historia y las malas sensaciones, me centraré en dos puntos muy importantes, y es que además de su idioma, ¡sus cervezas y su cocina me encantan! Me atrevería a decir que este codiciado líquido dorado es casi una institución en Alemania, puesto que es el tercer país de Europa que más cerveza consume, y no es para menos, sus cervezas son una auténtica delicia para el paladar. Por ello, incorporo a Berlín en mi lista de las ciudades con más espíritu cervecero que he visitado junto a Múnich, Bruselas y Dublín. 

Las cervezas berlinesas suelen ser muy suaves, a excepción de las Dunkel (cervezas negras que no me entusiasman demasiado) y normalmente las sirven a una temperatura templada, un aspecto que no me agrada mucho pero su sabor lo compensa. La más predominante es la tipo Pilsner, siendo la Berliner  Kindl una de las más populares. 

En Berlín la cultura cervecera está muy arraigada y eso es algo que se nota a simple vista una vez allí, ya que se puede beber en la calle y esto es algo que nosotros lo tomamos al pie de la letra, pasamos cuatro días muy felices… Prácticamente en todos los lados de la ciudad la vendían, ya fuese en los puestos callejeros de Currywurst o en heladerías siendo el formato comercializado más común el de medio litro.  

Pero lo más llamativo eran las espectaculares Maß, aquí ya es cuando dejamos atrás las pintas y empieza lo serio. Las Maß son jarras de “solamente” 1 litro de cerveza que por lo general abundan en los Biergarten, estos son unos espectaculares recintos donde el ambiente es inmejorable y se disfruta de lo lindo bebiendo cerveza (templada) al aire libre. 

Personalmente me encantan estas terrazas, puesto que siempre están atestadas de gente y el bullicio está a la orden día con cientos de personas charlando tranquilamente, por eso considero imprescindible visitar alguno de los numerosos Biergarten que están esparcidos por la ciudad para vivir la experiencia y sentirse como un berlinés más, así que cuando veáis la palabra Biergarten, entrad y deleitaros con una buena cerveza alemana. 

Entre todos los que visité destacaría el Republik-Berlin, cuya decoración principal era un autobús expuesto en el patio y el Zollpackhof, donde nos comimos el mejor codillo de toda ciudad según mí amigo, ya que le dió por comer todos los días este delicioso plato convirtiéndose en un gran crítico gastronómico. Os animo a probarlo y si os gusta, que os gustará, os invito a visitar el restaurante Schweizerhaus en Viena, donde está sin duda alguna el mejor codillo que he probado y espero que mi amigo no lo lea porque sino tendré que llevarle…

Ya que he entrado en el tema culinario, os recomiendo algunas de las comidas más típicas de Berlín:

Y para terminar con este hilo, un plato que nada tiene que ver con la cocina alemana pero que merece una mención, los Kebabs, y es que hasta la fecha son los mejores que hemos comido a pesar de que estaban algo escasos de carne pero eso lo solventábamos pidiéndolo con extra. 

Con nosotros nos acompañaba un gran forofo de esta comida turca y le gustaron tanto que os podéis  imaginar lo que pasó, sí, acabamos con cara de pita y nuestra imagen del grupo de WhatsApp pasó a ser una foto de un kebab… En definitiva, entre ellos y los codillos casi volvemos rodando a Mazarrón. En mi Guía de Berlín os recomiendo los restaurantes que más me gustaron, así que os invito a echarle un vistazo y… Mahlzeit!

En definitiva, he vivido un breve período de tiempo en Berlín y he experimentado tanto buenos como malos momentos, la he visitado tanto en pareja como con amigos viviendo dos puntos de vista diferentes e increíbles y me atrevería a decir que Berlín está un poquito sobrevalorada. Sinceramente, otras ciudades europeas me han gustado y han acaparado más mi atención, por lo que dudo que vuelva una tercera vez aunque nunca diré no a un viaje.

"Un viaje se mide mejor en amigos que en millas”.

Tim Cahill

Guía de Berlín en 4 días

En esta guía por la capital germana descubriréis los monumentos más distintivos de Berlín y además conoceréis un par de lugares del extrarradio, como el campo de concentración Sachsenhausen donde presenciaréis un poco de historia del III Reich y la ciudad de Potsdam, una localidad de la que sin duda os enamoraréis.

Esta guía la he elaborado para conocer la ciudad en bicicleta, pues como ya habéis leído anteriormente está muy bien orientada para este medio de transporte, el cual se puede alquilar en los hoteles (por norma general). Pero si no os apetece hacer un poco de deporte, siempre os quedarán otras alternativas como el autobús turístico o los tours, los cuales os recomiendo en Tours en Berlín

También comentaros las amadas y odiadas tarjetas turísticas de las que yo no soy un gran devoto pero os sugiero que le echéis un vistazo a la Berlin WelcomeCard y valoréis las dos versiones que ofrece, ya que aparte de incorporar descuentos en entradas una de ellas incluye el área C que abarca Potsdam, Sachsenhausen y el aeropuerto de Brandeburgo. 

Y por último, unos datos interesantes:

Día 1

En este primer día de recorrido veréis los primeros monumentos icónicos de Berlín, como por ejemplo su parlamento, la Puerta de Brandenburgo, el monumento de los judios, una iglesia “rota” debido a la guerra y también pasearéis plácidamente entre la naturaleza en el pulmón de la capital alemana. Asimismo repostaréis energía con unas buenas cervezas en la primera toma de contacto con los Biergarten, un punto imprescindible de Berlín.

Puntos de interés:

La primera parada del día es el enorme Reichstag para ver su famosa cúpula de vidrio desde cerca y visitar la sala de plenos en la que se rige el control político del país, así como su azotea para tener una preciosa vista del Tiergarten. 

Este histórico edificio fue construido en 1884 e incendiado sospechosamente a finales de febrero de 1933, un hecho que fue utilizado por el partido nazi liderado por el canciller Adolf Hitler para alzar el temible III Reich. En 1956 fue reconstruido con esa moderna y característica cúpula en su azotea tras quedar reducido a escombros al terminar la II Guerra Mundial. En su fachada se puede leer “Dem Deutschen Volke”, que significa «al pueblo alemán». 

Frente al Reichstag veréis una gran explanada de césped donde podéis sacaros unas fotos maravillosas con el parlamento de fondo llamada Platz der Republik. La entrada a la azotea para ver la cúpula es gratuita pero tenéis que reservarla previamente a través de un formulario que os dejo aquí, comentaros también que en la entrada disponen de audioguías gratuitas por si os interesa.

Aunque es más que probable que ya hayáis pasado por la Brandenburger Tor de camino al Reichstag, ésta es la segunda parada de la mañana (A). La Puerta de Brandenburgo es el símbolo más importante de Berlín tras la caída del muro y está construida bajo la recreación del Propileos de la Acrópolis de Atenas con una altura de unos 26 metros. 

Anteriormente fue la entrada a la ciudad y ha sido testigo de muchos acontecimientos históricos con diferentes significados. No os olvidéis de haceros la típica foto con la puerta a vuestras espaldas.

El tercer punto del día se encuentra a tan sólo unos 400 metros de la Brandenburger Tor, y se trata del Monumento a los judíos (B). Éste es un recinto constituido por 2711 formaciones de hormigón de diferentes alturas que llegan hasta casi lo 5 metros en homenaje a los millones de judíos exterminados durante el holocausto. 

Justamente al lado se encuentra la tercera parada de la mañana, que paradójicamente o no, es el antiguo Führerbunker (C). Actualmente tan solo veréis una placa conmemorativa explicativa en un parque sombrío rodeado de edificios, pero ya que está tan próximo al anterior punto y se ve en tan solo 5 minutos merece la pena verlo por su relevancia histórica. Este fue el lugar donde Hitler pasó sus últimas horas antes de suicidarse y dió sus últimas órdenes a su ejército.

Como ya irá siendo la hora de reponer fuerzas, os recomiendo un buen plato de comida alemana en la moderna plaza Potsdamer Platz (D) a la vez que la visitáis, donde os propongo comer en Lindenbräu am Potsdamer Platz, la primera cervecería del viaje en la cual los tanques de cerveza están visibles al público y las cervezas están siempre presentes en todas las mesas. 

Tras probar la cerveza berlinesa con moderación (hay que seguir pedaleando) os dirigiréis a la Iglesia Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche (E) localizada a tan sólo unos 15 minutos (sobre las dos ruedas) desde Potsdamer Platz. Esta iglesia quedó en pie tras el asedio a Berlín durante la guerra y hoy en día aún se conserva como quedó en aquella época en memoria a lo ocurrido, pudiéndose apreciar signos bélicos tanto en su fachada como en su cúpula (tiene un agujero).

Ahora os dirigiréis hacia el codiciado Tiergarten para disfrutar a lo grande paseando entre frondosos árboles y perdiéndoos por sus caminos de tierra descubriendo encantadores lugares, donde veréis, entre otros monumentos la Columna de la Victoria, el Rosengarten im Tiergarten, el Venusbassin y el Memorial a los Soldados Soviéticos (F, G, H e I).

Después de un ajetreado día os recomiendo descansar como es debido comiendo codillo y bebiendo cerveza (unas Maß si os atrevéis) en el Biergarten Zollpackhof ubicado muy cerca del Reichstag. Aquí os dejo su ubicación.

Y por último, si os apetece un poco de fiesta tras la cena os aconsejo ir a Capital Beach, un lugar prácticamente al lado con un ambiente increíble donde los berlineses disfrutan a orillas del Spree bebiendo cerveza al ritmo de la música frente al Hauptbahnhof. Aquí os dejo su dirección.

Día 2

En este segundo día contrastaréis artes totalmente opuestas, conoceréis la plaza más popular, así como el barrio más antiguo de la ciudad y subiréis al punto más alto de Berlín, ¿estáis preparados?.

Puntos de interés:

Hoy arrancaréis el día dando una pequeña vuelta por la avenida más famosa de Berlín llamada Unter den Linden (bajo los tilos) en la que haréis la primera parada para ver la célebre Bebelplatz (A). En esta bonita plaza empedrada encontraréis la Staatsoper Unter den Linden (ópera), la Alte Bibliothek, la facultad de derecho llamada Humboldt-Universität zu Berlin y la coqueta catedral de Santa Eduvigis (Sankt-Hedwigs-Kathedrale) escondida en un rincón, pero lo más significativo de esta plaza es el trágico suceso que ocurrió en 1933 en el que los nazis quemaron miles de libros que no eran de su agrado.

Tras Bebelplatz, el siguiente destino es la catedral de Berlín (B) ubicada muy cerca de la Isla de los Museos. El Berliner Dom fue construido en 1905 sobre una antigua catedral barroca pero su aspecto actual se debe a las tareas de reconstrucción realizadas entre 1975 y 2002 a causa de los bombardeos sufridos en 1944 durante la guerra. 

En ella destaca su enorme órgano y su cripta, en la que hay casi 100 sarcófagos de los miembros de la dinastía Hohenzollern. Además, se puede acceder a su cúpula a través de unos 270 escalones algo tenebrosos para disfrutar de unas sensacionales vistas de la ciudad. La entrada la podéis adquirir allí mismo por un precio de 7€.

Ahora seguiréis con la visita a la Museumsinsel (C), una isla sobre el Río Spree formada por 5 grandes museos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Como lamentablemente no os dará tiempo a verlos todos os  sugiero ver el Pergamonmuseum, ya que cuenta con La Puerta de Ishtar de Babilonia y con las construcciones romanas del Altar de Pérgamo y la Puerta del mercado de Mileto. Las entradas también las podéis adquirir allí mismo.

 

Tras surcar la isla alemana os dirigiréis a la Neue Synagoge (D) para sacarle unas cuántas fotos a esta bonita sinagoga empotrada entre edificios. Después visitaréis el abstracto Dead Chicken Alley (E), un callejón que da a un patio de luces lleno de grafitis realizados por un grupo de jóvenes que buscaban simbolizar la libertad de expresión llamados Dead Chicken. 

Personalmente me encantó este lugar por la gran cantidad de colores y de dibujos que había, pero sobre todo, lo que más me gustó fue encontrarme este callejón alternativo escondido en mitad de un barrio lleno de locales comerciales, por lo que diría que fue un contraste muy llamativo. Por esta zona os recomiendo comer y probar los Kebabs en alguno de sus múltiples restaurantes, que como ya he mencionado anteriormente, son los mejores que he probado. Por cierto, si estáis muy interesados en el espectacular arte callejero berlinés podéis reservar algún circuito en Tours en Berlín.

El siguiente destino es Alexanderplatz (F), la plaza más famosa de la ciudad por haber sido durante muchos años el centro de Berlín. En ella también se produjo un hecho histórico a finales de 1989, en el que más de medio millón de personas se manifestaron en contra del gobierno comunista. Lo más llamativo que veréis aquí, a parte del edificio más alto de la ciudad, es el Reloj Mundial, un reloj que marca las horas de diferentes ciudades del mundo.

La siguiente parada es  el Fernsehturm (G), una Torre de Telecomunicaciones de 368 metros de altura a la que se puede subir para disfrutar de la mejor vista panorámica de Berlín. Podéis reservar aquí la entrada. Cuando terminéis con la visita a la torre podéis echarle un vistazo a la pequeña iglesia de Santa Maria (St. Marienkirche) y la fuente de Neptuno (Neptunbrunnen) que hay frente a ella.

La penúltima parada de hoy es en el Berliner Rathaus (H), más   conocido como Rotes Rathaus (ayuntamiento rojo) por tener este característico color en su fachada. Tras unas cuántas instantáneas al ayuntamiento el último punto del día es Nikolaiviertel, el barrio más antiguo de Berlín que como gran parte de la ciudad fue destrozado por los bombardeos durante la II Guerra Mundial pero que posteriormente fue reconstruido como en antaño. 

Este barrio cuenta con un montón de calles y rincones medievales repletos de tabernas y restaurantes entre los que se encuentra el Brauhaus GeorgBräu, una cervecería donde os sugiero cenar puesto que es perfecta para conocer y degustar tanto la cerveza como la cocina alemana, por lo que en el ámbito gastronómico os sugiero probar el Schnitzel y en el aspecto cervecero os animo a degustar su ligera cerveza artesanal. Y si os sentís con fuerzas, que seguro que sí, podéis pediros el “Ein Meter Bier”, que como no podía ser de otra manera (estamos en Alemania) es una tabla de madera de 1 metro con 12 jarras de cervezas, pero tranquilos, no son Maß.

Día 3

Hoy os embarcaréis en el tren para ir a las afueras de la ciudad y visitar el campo de concentración de Sachsenhausen ubicado en Oranienburg, y a la vuelta, disfrutaréis del mundialmente famoso Muro de Berlín y el puesto fronterizo más famoso de la ciudad entre otros lugares.

Puntos de interés:

Esta mañana os dirigiréis a la estación de trenes principal de Berlín (Hauptbahnhof) donde empezará vuestro viaje rumbo al Campo de Concentración de Sachsenhausen, un lugar en el que presenciaréis los vestigios de la crueldad humana a escasos 35 kilómetros de Berlín. Este lugar es uno de los muchos “recintos” de la muerte utilizados por los nazis durante el III Reich en el que retuvieron a miles de personas en contra de su voluntad dándole un trato espeluznante e inhumano. 

Os recomiendo que visitéis el post Campo de concentración de Sachsenhausen para obtener más información acerca de este lugar y de como llegar, aunque en el apartado Tour desde Berlín os dejo un par de alternativas. La bicicleta la podéis dejar en las afueras de la estación, hay un montón de sitios para ello.

Una vez de vuelta de Oranienburg y con el pie en los pedales, la siguiente parada es el popular Muro de Berlín para ver el East Side Gallery (A) la parte más famosa y mejor conservada del antiguo muro que dividía la ciudad en dos tras el final de la II Guerra Mundial, localizada en el distrito de Friedrichshain a unos 30 minutos (sobre las dos ruedas) de Hauptbahnhof. 

La longitud de esta parte del muro alcanza los 1,3 kilómetros de largo y a día de hoy es la mayor exposición de arte al aire libre, ya que en él hay un montón de graffitis, de los cuales muchos de ellos fueron pintados con significados de la época. Mientras disfrutáis de esta obra de arte sobre cemento junto al río, vislumbraréis a lo lejos la siguiente parada, el puente Oberbaumbrücke (B).

El peculiar puente Oberbaumbrücke es un símbolo de la reunificación de la ciudad, que une los barrios de Kreuzberg y Friedrichshain separados tras el fin de la guerra por el muro. Un dato curioso de éste es que fue construido en madera en 1724 y en 1992  fue remodelado con piedra ocasionando el aspecto que vemos hoy en día.

El siguiente destino es el CheckPoint Charlie (C), el puesto fronterizo más célebre del país por haber sido elegido como zona de entrada y salida a la Berlín del Este para las fuerzas armadas de los aliados, diplomáticos, periodistas y visitantes, además de ser muy conocido por los tensos momentos que se vivieron en octubre de 1961, cuando se dió lugar una confrontación de tanques estadounidenses y del ejército rojo con los motores encendidos listos para disparar. 

Pegado a este punto se encuentra el Mauermuseum – Museum Haus am Checkpoint Charlie, un museo en el que se encuentran exposiciones tanto sobre la historia del Muro de Berlín como de la Guerra Fría. La caseta de vigilancia que veréis no es la original, si no una recreación, la auténtica está en el Museo de los Aliados (AlliiertenMuseum).

Ahora pondréis dirección a Gendarmenmarkt (D), una plaza muy cercana al Checkpoint Charlie. La plaza de los gendarmes está presidida por la sala de conciertos de Berlín y salvaguardada por ambos lados por la Catedral Francesa y la Catedral Alemana. 

Y ya por fin va siendo hora de cenar, por lo que os recomiendo un restaurante al lado de la plaza llamado Restaurant Maximilians Berlín (E), un restaurante que me gustó mucho por su gran surtido de cervezas y platos alemanes, eso sí, a mi parecer es un restaurante más al estilo muniqués que berlinés, pero eso no es ningún inconveniente, os lo aseguro.

Día 4

Este último día lo pasaréis en la pomposa ciudad de Potsdam, en la que os aconsejo seguir con vuestro periplo deportivo y hacer la visita en bicicleta.

Potsdam es una ciudad contigua a Berlín ubicada a tan solo unos 35 km de distancia en la que encontraréis bellos parajes con lagos y precisos palacios, como el ostentoso Palacio Sanssouci con jardines de corte italiano o edificaciones chinas como su casa de té.

Esta es una visita que considero imprescindible por su cercanía y por todo lo que ofrece la ciudad de los palacios a la vera de Berlín, no me cabe duda de que no os arrepentiréis, os lo garantizo, acabaréis atiborrados de hermosos palacios y edificaciones de distintas arquitecturas que merecen muchísimo la pena ser visitados. Para saber más acerca de Potsdam os invito a leer mi breve entrada de esta bellísima ciudad.

Cuando volváis de vuestro maravilloso paseo por Potsdam os recomiendo despediros de la cocina berlinesa en el Alt-Berliner Wirtshaus, una antigua taberna con mesas y sillas de madera muy céntrica junto al Monumento de los Judíos. Y si aún os sentís con fuerzas os aconsejo dar la última vuelta alrededor de la puerta de Brandenburgo y sacar unas espectaculares fotos nocturnas de ella y del Reichstag.

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