Abu Dabi

Abu Dabi es una ciudad ubicada en la península arábiga bañada por el Golfo Pérsico, que junto a los emiratos de Fuyaira, Ajmán, Sarja, Dubái, Ras al-Jaima y Umm al-Qaywayn forma parte de los 7 emiratos que constituyen los Emiratos Árabes Unidos, unificados entre finales de 1971 y 1972, gracias en gran parte al jeque Sheikh Zayed bin Sultan Al Nahyan, quien fuera el fundador y primer presidente del país. Abu Dabi es la capital y el lugar donde se encuentran emplazadas las principales empresas nacionales e internacionales, la realeza emiratí y la sede del gobierno (ubicada en el palacio presidencial Qasr Al Watan).

Antes de formar parte de los 7 estados federados, los habitantes de Abu Dabi subsistían entre otros medios gracias a la pesca, el cultivo de dátiles, a la cría de camellos y a la venta de perlas, hasta que a mediados del Siglo XX encontraron oro negro en sus terrenos, transformando radicalmente su economía (venida a menos en las últimas décadas) en un rico estado petrolífero. De hecho, actualmente es uno de los mayores productores de petróleo del mundo, conllevando así un gran crecimiento exponencial, tanto económico como poblacional, ya que su censo se encuentra en torno a los 1,5 millones de habitantes cuando apenas hace 10 años ni llegaba al millón. 

La mejora de su economía se puede ver a simple vista en las grandes infraestructuras construidas en sus urbe, entre las que destacan modernos rascacielos como el Etihad Towers o el Capital Gate, un edificio diseñado con una inclinación de 18° hacia el oeste. Así mismo, Abu Dabi posee muchas galerías de arte y museos en los que destacan el Zayed National MuseumManarat Al SaadiyatThe Art Gallery at NYU Abu Dhabi y el más conocido de todos, el Louvre Abu Dhabi

Todos ellos están ubicados en distrito cultural, aunque fuera de esta zona se encuentran otros tantos muy famosos como: el Etihad Modern Art GalleryWarehouse421 o el Emirates Heritage Village, de igual modo que cuenta con dos acuarios (The National Aquarium Abu Dhabi y Al Qana) y con dos parques temáticos muy famosos: el Warner Bros World Abu Dhabi y el reputado Ferrari World Abu Dhabi ubicado en Yas Island, lugar donde se encuentra el circuito de Fórmula 1 más conocido como Yas Marina Circuit.

Pero su atracción turística más emblemática y símbolo de la ciudad, es la majestuosa Sheikh Zayed Grand Mosque, una bella construción islámica de color blanco despampanante con 82 cúpulas y más de 1000 columnas (entre otras muchas peculiaridades) constituyendo la mezquita más grande de los Emiratos Árabes Unidos.

¿Qué ver en Abu Dabi?

¿Qué ver en Abu Dabi?

Mi cuaderno viajero

Llegué a la capital de los Emiratos Árabes Unidos procedente de Dubai por mediación de un tour que reservé en la agencia de viajes que había en el hotel en el que me hospedaba, ya que el tour que pensaba hacer en español no tenía disponibilidad para cuadrarme con los días que estaba en el país. Además de ello, varios amigos me dijeron que en los hoteles de Dubái tienen un puesto con un tour operador local con precios más baratos, por lo que me la jugué e hice el tour con una agencia llamada Rayna Tours por 225 AED (unos 54 €), el cual os explico a continuación junto a mis vivencias. Pero antes de comenzar, os nombro unos datos interesantes:

Empezamos la visita por Abu Dabi pasando por la puerta de las casas de la realeza emiratí antes de llegar a la mezquita Sheikh Zayed Grand Mosque en la que estuvimos en torno a una hora y media visitándola (en el siguiente apartado indagaré más sobre esta belleza). 

Después nos paseamos en el bus contemplando desde la lejanía los rascacielos/edificios más populares de la ciudad, entre los que destacan los lujosos hoteles Emirates Palace y el Fairmont Marina Abu Dhabi, un hotel que por cierto, tiene un ligero parecido al Atlantis de Dubái. 

Recalco de nuevo lo de la lejanía porque por lo menos al primero era imposible acceder dada su exclusividad (en él se hospedan las eminencias que visitan la ciudad) y en el segundo, en cambio, sí que podía ser visitado pero su visita estaba destinada a las personas con gran fondo de bolsillo, ya que su requerimiento mínimo para entrar era tomar un café por el módico precio de 100 USD. Eso sí, según el guía el café llevaba virutas de oro incluidas (creo que todos agradecimos no entrar).

Tras esto fuimos a comer a Al Marina, un lugar donde había varios tipos de restaurantes que servían comidas de varias zonas, pero nosotros nos decantamos por probar la comida local (como siempre hacemos) en el restaurante Al Asala Restaurant marina villege. Desde aquí se podía apreciar perfectamente a lo lejos el Emirates Palace y el parlamento Qasr Al Watan, que no vistamos porque según el guía tampoco se podía, algo que no es así, porque después leí en su web que sí, resultando un gran fallo por su parte y una verdadera pena no haberlo visitado. 

Pero bueno, dejando esto a un lado sigo con el restaurante, donde servían un buffet por 19 € (2021) muy variado con comida y postres locales que incluían, para mi sorpresa, una paella de camello, la cual no pude resistirme a probar a pesar de mis reticencias. Ya aprendí la lección tras Ayers Rock, donde me arrepentí de no haber probado el canguro y me dije a mí mismo que no me pasaría más. Diría que aquella carne de camello era bastante apetitosa, grasa, con una sabrosa textura (aunque un poco rara) y un sabor suave con cierto parecido a la carne de los Gyros (Kebab griegos). 

Aparte del camello también probé el cordero, que a diferencia de la carne anterior tenía un sabor demasiado fuerte si lo comparo con el que suelo comer en casa, pero estaba bastante rico gracias a las especias con las que estaba aderezado. 

Y por fin terminé este festín culinario probando algunos postres típicos árabes, los cuales no estaban mal pero eran demasiado dulces para mi gusto, puesto que en su mayoría (por no decir todos) rebosaban azúcar por los cuatro costados.

Tras la comida nos llevaron a ver un comercio local junto al restaurante para conocer un poco de la artesanía local, donde nos mostraron unas brillantes alfombras cosidas en oro con gemas de Sri Lanka y diversas partes del mundo que lógicamente se podían comprar. 

A continuación recorrimos la primera carretera de la ciudad (Corniche Road) en el autobús viendo en la distancia las playas de Corniche Beach y Abu Dhabi Beach, de igual manera que vimos el museo Louvre Abu Dabi antes de llegar al Abu Dhabi Dates Market, que como su nombre indica, poco más a parte de una gran cantidad de diferentes tipos de dátiles.

Después bordeamos el Jubail Mangrove Park y cruzamos el Sheikh Zayed Bridge para llegar a la última parada del día y ver desde fuera el parque de atracciones Ferrari World Abu Dhabi ubicado en Yas Bay. Hubiera preferido no parar aquí, ya que tan solo estuvimos 15´ y accedimos a la entrada donde tan solo había un puesto de merchandising. Sinceramente, hubiese preferido ver el Yas Marina Circuit, lugar donde se celebra el Gran Premio de Abu Dabi de F1 ubicado muy próximo al parque. Comentaros que aparte de éste hay otro parque temático llamado Warner Bros World Abu Dhabi. En ambos enlaces podéis reservar las entradas si vais por libre.

Tras el parque Ferrari nos dirigimos de vuelta a Dubái dejando atrás un tour que no estuvo mal en el que pasamos más tiempo recorriendo la ciudad en el autobús que visitando los puntos más emblemáticos, por lo que nuestro guía tuvo tiempo para contarnos varias curiosidades sobre Abu Dabi, entre las que destacan las siguientes: derrumban los edificios que tienen en torno a 50 años y los construyen de nuevo debido a que se oxidan a consecuencia del clima extremo de la zona sumado a la arena del desierto. 

Otra curiosidad es que cuando el hombre se casa, el estado le proporciona una casa y un coche gratis más unos 70.000 dírham (casi 17.000 €). Además, les proporcionan trabajo a él y a su mujer con un salario medio de 15.000 dirham (3.600 € más o menos ) y si tienen niños, es todo gratis, incluyendo la universidad y estudiar en el extranjero, más o menos como en España… 

Otra llamativa singularidad son las subastas de matrículas. Nos contó que según la cantidad de números que lleva la matrícula en Abu Dabi así de ricos son sus dueños, siendo el número 1 el máximo y así sucesivamente, o sea, que cuanto más lejano sea el número del 1 más pobres son. Un ejemplo de ello es la realeza, quien posee matrículas del 1 al 9. 

Con este tema ha habido estratosféricos desembolsos, ya que de vez en cuando salen subastas de estas matrículas y la gente ha llegado a pagar verdaderas locuras por ellas para poder presumir, porque otro motivo no le veo. En una ocasión, llegaron a desembolsar la friolera de casi 8 millones de dólares para hacerse con la matrícula con el número 1 de Abu Dabi, total nada.

Y hasta aquí mi aventura por la capital de los Emiratos Árabes Unidos, una ciudad que a mi parecer transmitía mucho más silencio, calma y “más normalidad” donde no parecía que hubiese tantos excesos ni lujos en comparación con su ruidosa y luminiscente ciudad vecina (Dubái), aunque seguro que los hay, por supuesto, ya que es donde reside la realeza y donde se alojan la mayoría de celebridades que van al país de negocios. 

Diría que Abu Dabi me dejó una sensación un tanto indiferente y hubiese preferido no pasar el día entero allí. Esto se debe a que en Abu Dabi no hay mucho interés turístico para mí. Y es que siguiendo el hilo de los párrafos anteriores, nuestro guía nos dijo: “en Abu Dabi actualmente no hay prácticamente nada de reclamo turístico y por esa razón están trabajando en ello, ya que cuando se acabe el petróleo quieren ser uno de los mayores reclamos turísticos del mundo y por este motivo podréis ver que es una ciudad sumamente limpia y segura. Abu Dabi ha empezado hace relativamente pocos años a invertir en turismo e infraestructuras para parecerse algún día en cierto modo a Dubái”. 

Y cuánta razón tenía este hombre, aparte de la mezquita y el parlamento (que no vi) no me llamó nada más la atención, por lo que mi consejo es ir tan solo a ver estas dos construcciones por cuenta propia y no pasar más de medio día allí. Si os decantáis por este método podéis comprar la entrada del parlamento en su página web y la de la mezquita en el siguiente aparatado. Si por el contrario deseáis invertir más tiempo en esta ciudad, más abajo os dejo unos tours para que le echéis un vistazo. 

En definitiva, por lo descrito anteriormente incluyo a Abu Dabi en mi lista de las ciudades que «ni fu ni fa» junto a Los Ángeles.

“Viajar es descubrir que todos están equivocados acerca de otros países”.

Aldous Huxley

Sheikh Zayed Grand Mosque

La popular mezquita Sheikh Zayed Grand Mosque es una autentica belleza de color blanco impoluto llena de una gran cantidad de cúpulas y de columnas que no dejan indiferente a nadie, así como por sus peculiaridades, entre las que destacan las siguientes:

Como cabe esperar, esta mega construcción me llamó muchísimo la atención por el color blanco radioactivo que parecía que emanaba de ella, no sólo desde la lejanía sino también desde su cercanía. Su puesta en escena mientras nos aproximábamos en el bus era cada vez más sorprendente y su belleza ya era palpable desde el primer momento en el que establecimos contacto visual con sus puntiagudos minaretes y con sus vistosas cúpulas en forma de cebolla.

Una vez alcanzada la mezquita lo que más despuntaba eran las miles de columnas que rodeaban su gran patio central, el cual, como no podía ser de otra manera, era de color blanco. En el suelo resaltaban unas figuras en forma de flores marrones y verdes de mármol a juego con las columnas, las cuales también llevaban ésta decoración en su fuste más un toque muy elegante de color oro en su capitel. Este conjunto formaba un bonito espacio al aire libre sumado a las fuentes de agua que había en los alrededores, las cuales combinaban a la perfección con la mezquita contrarrestando un poco ese empacho de color blanco con el color azul. 

Frente a ella se encontraba el memorial Oasis of Dignity (Wahat Al Karama) construido en conmemoración a todos los emiratíes que murieron en el cumplimiento del deber (el cual no fuimos a ver porque desconocíamos su existencia). Ya en su interior destacaría sus tremendos candelabros y su gigante sala principal de oración, constituida por su famosa y extensa alfombra y sus grandes bóvedas.

Cabe mencionar la vestimenta, un tema muy a tener en cuenta a la hora de acceder a la Gran Mezquita (como también se le conoce) el cual os comento a continuación:

Para entrar a ella hay que llevar una indumentaria acorde a sus costumbres o creencias, por lo que los hombres tienen que ir como mínimo con un pantalón largo y pueden llevar manga corta, en cambio, las mujeres tienen que vestir cubiertas de tal manera que sus muñecas y sus tobillos no queden al descubierto. El pelo tampoco puede estar visible y tiene que estar oculto por dentro de la ropa y eran muy rigurosos en ese aspecto, de hecho, había chicas a las que les llamaban la atención porque se les veían unos cinco dedos de pelo en la espalda y en repetidas ocasiones les decían que se lo cubrieran. 

Como ya sabéis si habéis leído “Mi cuaderno viajero” fuimos a la mezquita con un tour guiado (si vais por vuestra cuenta aquí podéis acceder a su página web y comprar las entradas) y el guía venía preparado con varios burkas y atuendos para prestarlos a la gente que no iba preparada para entrar, por así decirlo. Si no vais con un tour, estos atuendos se podían alquilar en la entrada a la mezquita.

Por cierto, el acceso a la mezquita es por un habitáculo que hay frente a ella a lo lejos, donde hay que mostrar la entrada para acceder y después hay que andar a través de un largo pasadizo subterráneo con cintas mecánicas muy similares a las de los aeropuertos para salir junto a ella como una salida de metro subiendo unas escaleras hasta llegar a la superficie.

En resumen, la mezquita me gustó bastante y tanto mi descripción como las imágenes hablan por sí solas, pero verdaderamente esperaba que me gustase más aún, y con esto no quiero decir que no merezca la pena su visita (que por supuesto que sí que la merece) pero tenía otra idea de lo que me encontraría y quizás por eso “no me sorprendió tanto”. 

Un ejemplo de ello es que me esperaba ver mucha más decoración de estilo árabe en su interior, así como más salas para visitar, puesto que tan solo vimos la sala principal de rezo desde dos vestíbulos diferentes sin poder acceder a ella, y eso es algo que hubiese estado genial, ya que antes sí que se podía, aunque lo entiendo, si miles de personas andaran sobre la alfombra con los zapatos de calle, creo que en un año acabaría para tirarla. Aún así, fue una verdadera desilusión no haber podido acceder a su interior para apreciar en primera plana su grandeza. Pero a pesar de todo, la vista panorámica desde sus vestíbulos fue sublime, llamándome la atención tanto la alfombra como sus candelabros, ya que iban a juego con la misma tonalidad de colores.

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